miércoles, 16 de octubre de 2013

Arte en miniatura

¿Mis uñas? Nunca había prestado atención a esa parte de mi cuerpo. Nunca las he cuidado. Así están, las pobres... que dan pena.

Pues resulta que existe un tipo de arte en miniatura aplicado a esa parte del cuerpo humano: el nail art, "arte de las uñas".

El otro día empecé a querer saber sobre el origen de este tipo de arte y encontré mucha información. Por un lado supe que el nail art, tal y como lo conocemos ahora, empezó en los guetos de negras y latinas norteamericanas. Pero el hecho de cuidar y pintar las uñas viene de mucho, mucho antes. En el 5000 a.C los egipcios ya empezaron esta moda (para diferenciar los estratos sociales). En el 3000 a.C, la sociedad china empezó también a decorar sus uñas. La nobleza británica del s.XVII también tomó parte en el asunto, y más tarde, en Francia, surgió lo que ahora llamamos "manicura francesa". Con Hollywood se dio el paso definitivo: a través de actrices como Rita Hayworth y Elizabeth Taylor el nail art dio la vuelta al mundo.

 He aquí algunos ejemplos del nail art actual:

 DEGRADADAS




GEOMÉTRICAS











ÉTNICAS







 ESTAMPADAS









ORIGINALES







Y, ¿por qué no? Los hombres, también:





lunes, 14 de octubre de 2013

Tu tío Juan VS. el modelo de Calvin Klein


Chicos, os quejáis muy poco.

Seguro que estáis hartos de oír cómo nosotras reivindicamos una publicidad real en la que las mujeres que nos representan no parezcan semi-diosas. Porque nos gusta sentirnos bien, y cuando vemos a esas mujeres es lo último que consiguen nuestros amigos publicistas...

Pero, ¡¿y vosotros?! Jamás os he escuchado hablar de eso. Y yo ni siquiera me lo había planteado. Únicamente disfrutaba cuando llegaba la Navidad y se triplicaban los anuncios de colonias masculinas. 

Sin embargo ahora, para mi sorpresa, el fotógrafo Jenny Francis ha decidido que el mundo tiene que reparar en este asunto. Para ello escogió a cuatro lectores del diario inglés The Sun y se encargó de fotografiarlos en clave de humor, haciendo una comparación entre esas fotos y las de los anuncios de ropa interior que salen en la TV. 

¿Qué opináis? 
¿Creéis que la publicidad también se olvida de la gran mayoría de la población masculina? (Y digo gran mayoría de la población masculina porque los términos "hombre real" y "mujer real" me parecen absurdos. Los modelos y las modelos TAMBIÉN son personas reales, al fin y al cabo).






jueves, 3 de octubre de 2013

"Me gustas cuando callas... porque estás como ausente"


Normalmente no me gusta que una lengua pierda parte de su riqueza dejando en el olvido una expresión. Sin embargo, en esta ocasión me duele y me indigna que la vicepresidenta del gobierno español haya hecho uso del término “mayoría silenciosa” en sus declaraciones. Pensaba yo, hasta hace nada, que esa expresión había quedado relegada cuando acabó el franquismo, y si por mi fuera la hubiese dejado enterrada en el pasado, pero resulta que se sigue recurriendo a ella.

A mi parecer, la mayoría silenciosa "son los padres".  No existe. La gente que se queda en casa, tal y como predican nuestros gobernantes, no está callada. En ningún momento y sobre ningún tema. La gente que se queda en casa y no sale a manifestarse porque prefiere hacer otras cosas uno de los pocos días que no trabaja, o porque se ha roto una pierna o porque está fuera de su ciudad, no se queda en silencio, sino más bien al contrario. Y si no es así, que alguien me explique por qué Facebook echaba humo con publicaciones referentes al tema el día de la Diada. O por qué en Youtube se colgaron cientos de vídeos sobre lo mismo, o por qué Twitter estaba repleto de hashtags haciendo alusiones al tema, o por qué en la calle no se hablaba de otra cosa. Esa “mayoría silenciosa” se expresa. La opinión de los ciudadanos se puede encontrar en Internet, tanto en blogs como en redes sociales; y en la calle, tanto en aulas como en oficinas.

En el caso de que nuestros gobernantes se quieran referir a la minoría que no dice absolutamente nada, supongo que no está de más aclarar que en este país, hoy en día, quien no expresa su opinión es porque no quiere. Y si alguien no quiere expresarse, menos aun querrá que otra persona lo haga en su lugar. Y menos aun querrá que se presuponga su postura y se la incluya en el mismo saco que su vecino del quinto, cuya opinión seguramente sea totalmente dispar a la suya aunque tampoco diga nada.

Probablemente alguien con tanta responsabilidad social pronuncia una expresión como esa cuando no le queda más remedio. A mí me recuerda a cuando era pequeña y suspendía un examen. Tenía una excusa guardada para esas ocasiones: “Mamá, toda la clase ha suspendido” (cuando en realidad únicamente habíamos suspendido dos o tres personas). Mi madre, como es de esperar, no se lo creía, y me decía aquello de “a mí me da igual lo que hagan los demás”. En este caso es lo mismo, Soraya Sáenz de Santamaría aseguraría que el gobierno “escucha y vela por la mayoría silenciosa” aunque sólo hubiese dos personas que opinaran lo que ellos quieren que opinen. Pues a mí, como a mi madre en aquellos entonces, también “me dan igual los demás”, refiriéndome a aquellos que no quieren expresarse. Que nos presten atención a todos aquellos que sí nos pronunciamos aunque no salgamos a la calle. Porque una cosa es que la gente permanezca en silencio y otra cosa muy, muy diferente, es que no nos quieran escuchar.