martes, 30 de abril de 2013

¿Hipsters o Gilipsters?


Gafas, plumas, pájaros, búhos, atrapasueños, calaveras mejicanas, cámaras analógicas, tatuajes, pitillos remangados, actitud desenfadada, pelo largo, skates, swag, infinitos, triángulos equiláteros, lobos, weed, cruces, nigga, lana del rey, lateral de la cabeza rapado, cupcakes, starbucks, mostachos (perdón, "moustaches"), sombreros y gorras, camisetas anchas, ropa vintage, instagram... ¡DIOS! ¡ALTO!

A muchos os debe sonar todo esto. Probablemente haya mezclado estilos y haya creado el vintage-hipster-pin-up, pero da igual. Yo tengo que confesar que estoy preocupada, porque me parece muy triste que cada vez más gente siga la misma moda y se pierda la originalidad y la personalidad... pero resulta que a mi también me gustan cada vez más los dibujos de pajaritos y plumas, los sombreros y las cámaras analógicas. Sin embargo hay cosas que no me han quedado claras todavía...


- ¿Hay que levantarse mucho antes los días de cada día para parecer un verdadero hipster, o uno es así de nacimiento?

- ¿No pasáis frío con los pitillo remangados en invierno?

- ¿Hay que tener mucha pasta para ser un buen hipster? Porque claro, las gafas que os veo no creo que sean del mercadillo (he visto que lleváis RayBan, por ejemplo...)

- ¿Le robáis la ropa a vuestras abuelas para ir a la auténtica moda vintage o la compráis en Topshop?

- ¿Creéis que esos tatuajes os gustarán durante el resto de vuestras vidas?

- ¿Os gustan los triángulos porque os parecen bonitos o porque os gusta lo que significan (si es que os habéis molestado en saberlo)?

¿Qué coj* significa "swag"?



viernes, 26 de abril de 2013

Espejito mágico, arréglame el cerebro


Ha habido muchos días en mi vida en los que me he mirado al espejo y he pensado "joder Judit, ¿no te da vergüenza salir de casa con esta cara?" Igual parece exagerado, pero no lo es. Lo he hablado muchas veces con mis amigas y todas coincidimos en que hay días que nos vemos horribles y días que nos vemos MEJOR (ni siquiera guapas). Siempre lo he visto como un gran misterio... ¿qué determina que un día sea incapaz de salir de casa sin un poco de anti-ojeras y rímel y otro me lave la cara y salga al mundo exterior tan felizmente? Definitivamente, no lo sé. Lo que sí sé es que si me preguntaran qué es lo que menos me gusta de mi misma (físicamente) respondería a los tres segundos, en cambio, si me preguntaran qué es lo que más me gusta... me costaría más, dejémoslo ahí. Misteriosamente, de nuevo, cuando salgo de casa y miro a mi alrededor veo miles de caras bonitas. Voy en el tren, y siempre hay alguna chica preciosa leyendo o escuchando música. Llego a la universidad, y siempre hay algún chico guapísimo fumándose un cigarro antes de entrar a clase. "Tiene unos ojos preciosos", "Menudo perfil griego", "¡Vaya labios!". Así, continuamente. ¿Tengo poca autoestima? He acabado pensando que no es exactamente eso. La cuestión es que a la mayoría (aunque siempre haya alguno que se cree Jon Kortajarena) nos cuesta reconocer nuestra propia belleza. 

He decidido escribir esto porque una amiga me ha pasado este vídeo de tres minutos, que refleja totalmente lo que vengo diciendo:



(Estos dos vídeos, de la misma campaña, también son geniales: http://www.youtube.com


viernes, 12 de abril de 2013

Cosas que tienen que ser creídas para ser vistas


Soy bastante escéptica. Incluso con lo que yo misma me propongo. Un claro ejemplo ha sido empezar a ver American Horror Story, una serie cuyo argumento no me decía absolutamente nada, por no decir que me tiraba bastante para atrás. No me gustan las películas de terror ni el gore, ni La niña del exorcista ni Saw, y aun así empecé a ver esta serie porque me la sugirieron en una entrada en la que suplicaba recomendaciones de series que pudieran quitarme el sueño (si es que es verdad que puedo presumir de comentaristas... a veces escriben comentarios mejores que la propia entrada).

Primero acabé Black Mirror, y me gustó tanto que mis expectativas con American Horror Story estaban por los suelos, pero empecé a verla. Un marido que le pone los cuernos a su mujer y una mudanza para darse una segunda oportunidad. Una mudanza a una casa encantada. "Menudo topicazo", pensé. 


Aun así, había algo que en el fondo me gustaba. Ese lado oscuro de la psique humana que nos suscita tanta curiosidad a muchos... ¿Hay maldad en el ser humano por naturaleza? ¿Qué somos capaces de hacer para defendernos a nosotros mismos o a nuestros seres queridos? No os diré mucho más. Por último querría afirmar que la segunda temporada de esta magnífica serie me ha gustado el doble que la primera. Un manicomio de los años 60, algo que ya no me parecía tan tópico como las casas encantadas, así que la cosa empezó bien y siguió mejor. Por mencionar algo que no tenga que ver con las increíbles interpretaciones de los actores, podría deciros que la banda sonora es inmejorable, o también podría asegurar que el hecho de que cada temporada sea una historia completamente diferente pero que los actores vuelvan a aparecer haciendo un papel prácticamente contrario al que habían hecho en la primera temporada, me pareció genial.



Y nada, eso. Que American Horror Story me ha demostrado que a veces las cosas tienen que ser creídas para ser vistas y no al revés. Os dejo que lo intentéis también vosotros y me contéis qué tal.

Feliz fin de semana, ¡portaos bien!



miércoles, 10 de abril de 2013

Papá y el sexo

Mi amiga Irene me explicó el otro día una anécdota que le había ocurrido hacía una semana con su novio y su padre. Ya debéis estar dándole vueltas a la cabeza pensando que "novio" y "padre" en una misma frase no pueden ser buenos. No seáis tan mal pensados... o sí.


Resulta que cada sábado por la mañana Irene se queda sola en casa porque su padre trabaja hasta las 14:00h, así que aprovecha para invitar a Pablo, su novio, y así poder empezar juntos (y bien) el fin de semana (dato: ambos tienen 19 años). No madrugan mucho, casi siempre quedan a las 10:00h y desayunan, ven una película y hacen el amor. Un buen plan, ¿no? Están muy tranquilos porque no hay moros en la costa, aunque, a decir verdad, cuando los hay, les gusta arriesgarse.

Irene ya ha hablado de esto con su padre. Papá siempre le ha dicho que le parece muy bien que haga el amor con su novio mientras no esté él en la misma casa en ese momento. No le gusta pensar que están pervirtiendo a su hija a pocos metros de él (como si ella no estuviera ya suficientemente pervertida por sí misma). Irene le contó esto a Pablo y éste lo entendió, dijo que si él tuviera una hija pensaría lo mismo. Al principio, la parejita normalmente se abstenía estando en casa de ella (en casa de él las cosas eran diferentes, ya que, según Pablo, a sus padres no les importaba lo que estuvieran haciendo y siempre picarían a la puerta antes de entrar) hasta que un día, en plan confidencia, el padre de Irene le confesó a ésta que de joven le daba mucho morbo hacerlo con su madre en casa de sus suegros. Así fue como Irene decidió no aguantar nunca más. Y menos aún cuando no había nadie en casa, claro está.

Pero hace dos sábados pasó algo inesperado.

Irene y Pablo estuvieron casi toda la mañana de cháchara mientras desayunaban y cuando se pusieron al tema ya era bastante tarde. Casualmente, el señor padre salió antes del trabajo. Irene y Pablo tuvieron suerte, dentro de lo que cabe. Justo cuando acabaron, aún en posición comprometida, oyeron el ruido de la puerta del piso al abrirse. Era el padre. No les daba tiempo a vestirse, así que alguno de los dos tendría que aguantar la puerta de la habitación para que el señor padre no la abriera (nunca pica, simplemente abre y saluda). No les quedaba otra opción. Irene saltó de la cama, desnuda, y se puso de espaldas contra la puerta mientras Pablo se vestía rápida y torpemente (se puso la camiseta al revés, cosa que hizo que tardaran más). A todo esto el padre de Irene, obviamente, intentó entrar, pero no pudo. Comprobó que alguien estaba aguantando la puerta desde atrás y oyó un nervioso "Papa, no".

Y el padre subió al piso de arriba sin decir nada. Ellos abrieron la puerta enseguida, ya que habían conseguido vestirse en un tiempo récord, pero se quedaron en la habitación esperando a ver si el padre bajaba a saludar mientras hablaban sobre lo que acababa de pasar. Él, rezaba para que la tierra se lo tragara. Ella se reía de la reacción de él pero en el fondo estaba aún más avergonzada. ¿Ahora, qué? ¿Qué nos inventamos? ¿Por qué nos sentimos tan mal? Ni que estuviésemos haciendo algo malo. Es amor. No hay nada de malo en ello - pensaban, ambos, consternados.

Nadie bajó a saludar, así que Pablo se fue sin despedirse del padre de Irene y finalmente el señor padre bajó a comer con su hija. Ella se inventó una excusa poco creíble y el padre no dijo nada. No estaba enfadado, ya que no había nada por lo que enfadarse, pero sí incómodo y tenso.

Irene me contó esto preocupada y yo no supe bien qué decirle. Tampoco creo que estuviera haciendo nada malo y no entiendo cómo puede desnaturalizarse así un acto que, sí, es íntimo (de hecho nadie ha pedido que Papá esté sentado en primera fila viendo el espectáculo), pero también completamente normal. ¿O acaso Irene no habrá oído nunca a sus padres? Apuesto a que sí.


martes, 9 de abril de 2013

Placeres insuperables al alcance de cualquiera

Como fiel defensora de los pequeños placeres (ya he hablado de ellos aquí y aquí), haré esta entrada aprovechando el buen humor que me invade después de la "tormenta". Aun así, soy consciente de que esta entrada contiene un CRASO ERROR. Premio a quien me diga cuál...


Quedarte todo un día en pijama y sin peinar


Dejar que el sol del mediodía haga que te entre modorra.


Darte un baño de espuma (muy de vez en cuando para no gastar mucha agua)


Despertarte de madrugada y ver que aún te quedan horas de sueño


Cantar a pleno pulmón cuando no hay nadie en casa


Siesta con un documental de la 2 de fondo


No saber en qué día vives cuando estás de vacaciones


Encontrar dinero en el bolsillo de un pantalón abandonado en el fondo del armario


Dejar la cama sin hacer algún día


Hacer explotar burbujas de plástico


Ver una peli (o serie) en ese anhelado momento libre



...¿Cuáles son vuestros placeres cotidianos?


jueves, 4 de abril de 2013

7ª reseña: La canción de Nora








Me hace mucha gracia la gente que va de erudita por la vida alegando que únicamente lee libros con un léxico digno de su categoría. Es más, he llegado a oír cosas como "yo no leo libros por las historias que se cuentan, sino por la forma en la que están escritos". Genial. Me parece absolutamente genial que uno quiera ampliar ricamente su vocabulario, lo que no me parece tan genial es que se infravaloren ciertas historias por estar escritas en un estilo diferente al de Cumbres Borrascosas (ojo, sin intención de desprestigiar). 

Hoy quiero hablar de un libro cuyo estilo es uno de los que más me ha gustado hasta la fecha. Desenfadado, fresco, juvenil y dinámico. Os hablo de "La canción de Nora", de Erika Lust. Una novela erótica cuya autora es una auténtica promesa en el mundo del cine erótico para mujeres.
  

En cada página he sonreído, recordando alguna situación parecida en mi vida. A pesar de nuestras diferencias, me ha sido muy fácil identificarme con Nora, una joven de veinticuatro años procedente de Suecia con unas ganas terribles de disfrutar de la vida y alcanzar su sueño profesional. Además, en su terreno personal (y sexual) saltan chispas. Nora se debate entre dos hombres muy diferentes: el típico trajeado, sofisticado e hijo de papá y el bohemio soñador, apasionado y sin ganas de compromisos serios. El lugar, Barcelona. La época, actual (año 2000). 

Recomendada a todos aquellos que quieran disfrutar mientras leen. Sin eufemismos ni tapujos, sin complicaciones ni adornos. Espero volver a leer algo de la autora MUY PRONTO. 


Segundo capítulo de la novela gratuito: http://www.erikalust.com/la-cancion-de-nora/
Erika Lust presentando la novela: http://www.youtube.com/watch?v=Sn6wM9cPiQI

¡Feliz Juernes!