jueves, 31 de enero de 2013

Ser irresponsable

Le dedico este post a una buena amiga mía. Perdón, a una DEMASIADO buena amiga mía, porque resulta que sí, que a veces ser demasiado buena es malo.

No dice tacos. No sale de noche. No ha probado el tabaco, no ha probado la bebida. No ha llegado nunca tarde a casa. No ha dado nunca motivos para que la gente de su alrededor se enfade con ella. No ha hecho ninguna gamberrada (poner los pies en los asientos del tren, hacer jaleo en un sitio público, colarse en el metro...). Lo máximo que ha hecho es llegar tarde cuando ha quedado conmigo... pero la impuntualidad nunca será ilegal, ¿no? Es una joya de mujer, de esas que ya no quedan. Pero... ¿de verdad vale la pena ser tan responsable? Yo creo que no, y no estoy diciendo que tengamos que fumar o beber para ser felices, por supuesto que no. Simplemente creo que a veces la irresponsabilidad nos da vida, y no me refiero a estar continuamente desobedeciendo las reglas, me refiero a salirse de vez en cuando de la norma. ¿Qué más da que llegues tarde a casa si el motivo es algo que te está haciendo feliz? ¿Qué más da soltar un "mierda" cuando algo te sale mal? ¿Qué más da tener una noche loca de vez en cuando? ¿Qué más da pensar sólo en ti y en tu propia felicidad cuando lo necesitas?

Eso te hará ser más feliz, créeme, por favor. No seas del grupo de personas que se quedan en el andén viendo los trenes pasar. 

Esto es lo que tenía que decirte...



domingo, 27 de enero de 2013

Soy una hipócrita


Y me siento mal por ello, pero me he acostumbrado... y eso es lo malo.


Critico a los medios de comunicación... y estudio Periodismo.



Critico la publicidad... y me dejo persuadir por ella.



Critico el consumismo... y compro ropa que no necesito.


Critico que alguien se gaste un dineral en un Iphone 5... pero envidio su móvil y cuando puedo me compro el mismo.



Critico que las nuevas generaciones vayan cada vez a peor... y yo era igual.



Critico que alguien se crea fotógrafo por tener una cámara buena... y yo empecé así. 



Critico la capacidad que tenemos para contaminar... pero no reciclo todo lo que debería, ni pienso que pueda desplazarme toda la vida en bicicleta o a pie, ni dejo de utilizar productos contaminantes.



Critico la forma en que maltratan a los animales para sacrificarlos... y me los como sin protestar. 



Critico a los políticos... pero no sé qué narices haría yo en su lugar para salvarnos.



Critico a los funcionarios, a los jefes, a todo aquél que no trabaje suficiente o suficientemente bien según mi propio criterio... pero si yo tuviera estuviera en su lugar, quizás haría lo mismo.



Critico que haya niños muriéndose de hambre... pero no colaboro con ninguna ONG.



Critico que la gente esté enganchada a las redes sociales... y miro Facebook y Twitter cada día.



Critico la falsedad... y soy la primera que le sonríe al vecino de al lado aunque me caiga mal.



Critico el dineral que cobran los actores y cantantes... y me encanta ver sus películas y tener sus discos.



Critico a las marcas... y estoy rodeada de ellas.



Critico que suba el precio de ciertas cosas... y sigo comprándolas.




Entonces, ¿qué?, ¿de qué nos quejamos, si todos contribuimos a que el mundo vaya como va?

¿Soy la única hipócrita en tantas cosas?



jueves, 3 de enero de 2013

El hambre y las ganas de comer

Se me han juntado el hambre y las ganas de comer estas Navidades, pero ahora mismo estoy hartita de gambas a la plancha, champán y ropa formal. Echo de menos los huevos fritos, la cerveza y los tejanos. Mi inspiración está bajo mínimos, y siempre he pensado que es mejor no decir/escribir nada si lo que vas a transmitir no tiene ningún valor, pero me sabe realmente mal dejar esto abandonado... Vamos allá con las películas y las lecturas de estas Navidades:


LECTURAS
1. El primer día 


Es curioso lo que me pasó con este libro. Resulta que el día de mi cumpleaños me regalaron "El cuaderno de Maya", de Isabel Allende, pero ya lo había leído, así que fui a cambiarlo y cogí uno titulado "La primera noche", de Marc Levy. Cuando empecé a leerlo me di cuenta de que ciertas cosas no me cuadraban... ¡Normal! Era la segunda parte de "El primer día", y no lo tenía. 

Empecé a pensar que había una conspiración para que no lo leyera, había recibido ya demasiadas señales, pero por fin llegó a mis manos, y no me decepcionó. Es una historia de amor (yo creía que sería como cualquier otra), pero el autor toca temas tan variados como la arqueología o la astronomía y nos sumerge en una espiral de preguntas existenciales realmente interesantes. El final es sorprendente, lo malo es que yo lo sabía antes de empezar a leer, por haber leído el principio de la segunda parte. 



2. Cincuenta sombras de Grey

Aun no lo he terminado (me está costando lo mío), pero ha sido mi lectura estrella en estas fiestas. Ahí, en la mesita de noche, expuesto a que todos mis familiares lo viesen cuando entraron a dejar las chaquetas en mi habitación (soy el perchero de la casa). Y ya me avisó mi madre: tendrás sentimientos contradictorios con este libro. 

Estoy cansada de que en cada página la protagonista nos recuerde a las lectoras cuán bueno está Christian Grey. Cansada también de que cada vez que ella se muerde el labio o pone los ojos en blanco... pase lo que pasa. Cansada de que el subconsciente de Ana y "la diosa que lleva dentro", aparezcan cada tres líneas. En definitiva, lo encuentro excesivamente repetitivo, pero la historia está bien, consigue enganchar y entretiene. No retiro mis felicitaciones para Erika Leonard, aunque tampoco lo calificaría como el libro del año. 




PELÍCULAS 
3. Midnight in Paris

Me la habían recomendado y después de quedar totalmente satisfecha con Vicky Cristina Barcelona no dudé en volver a dejarme cautivar por el estilo de Allen.

¿Alguna vez habéis deseado pertenecer a una época anterior? Yo sí: por la música, por la ropa, por los coches, por el arte... Y eso le pasa a nuestro protagonista. Añora una época anterior a la suya y, por casualidades del destino, consigue trasladarse al París de los años 20. Allí conoce a Adriana, interpretada por la fantástica Marion Cotillard, que me ha enamorado completamente con esta actuación. Y, además, se encuentra a personajes tan peculiares como Van Gogh o Dalí. 

No sólo podréis deleitaros con la música, el vestuario, los decorados y las actuaciones, también podéis reflexionar sobre el mensaje que Allen nos quiere transmitir. Lo entenderéis todo después de verla.



4. Big Fish

No sé bien cómo definirla... ¿fantástica, realista, de aventuras, comedia, drama? Espera, acabemos antes: Tim Burton. Y mira que Eduardo Manostijeras me encantó, pero después este señor no ha dejado de decepcionarme (aunque aun no he visto Charlie y la fábrica de chocolate). Las brujas, los gigantes y las casas encantadas están muy bien, pero... ¿y la historia?  Un padre que siempre le ha contado batallitas a su hijo medio reales-medio inventadas hasta que el primogénito madura y decide descubrir si son o no ciertas. Ahí es cuando entran las brujas y los gigantes, pero durante 120 minutos que se hacen eternos. Aunque ya lo he dicho antes, es Tim Burton, o lo odias... o te encanta. 





5. Los juegos del hambre 

Y por último... otra del género fantástico, pero con una muy buena historia detrás. Me arrepiento bastante de no haber leído primero los libros... ¡gran fallo por mi parte! Aunque me conformo con la versión en la gran pantalla, que no me ha dejado para nada indiferente. 

Todo empieza en lo que parece una especie de campo de concentración... solo que estamos en el futuro y supuestamente todos pensamos que habremos avanzado. ¿Y si no? ¿Y si se acentúa todavía más la desigualdad? ¿Y si los ricos deciden utilizar a los pobres hasta para entretenerse? Los Juegos del Hambre son ni más ni menos que un programa de televisión organizado por los adinerados que se emite cada año y que consiste en la lucha a muerte entre 24 adolescentes de entre 12 y 18 años. Sólo puede quedar uno... 






¿Lo bueno de todo esto? Todavía no han acabado mis vacaciones... 
¿Alguna recomendación más?