lunes, 10 de junio de 2013

De cómo no preparar un examen


¿Has pasado por la fantástica experiencia de tener que sacarte el carnet de conducir? ¿Has hecho la selectividad? ¿Has tenido que aprobar por narices un examen final para no tener que repetir al año siguiente? ¿Has hecho el FCE (First Certificate Exam)? 

Yo sí. A todo. Y en todas esas ocasiones he tenido ganas de salir huyendo del Planeta Tierra en una nave espacial pilotada por Winnie the Pooh. El jueves pasado tenía que presentarme al examen oral del FCE. La cosa, en realidad, parece sencilla: debes estar unos 15 minutos hablando inglés con un par de examinadores delante y con tu compañero (igual de cagado que tú, literalmente, unos minutos antes de entrar) al lado. Sin embargo, lo peor no son esos 15 minutos eternos hablando en un idioma que supuestamente te sale sin pensar (ya, claro). Lo peor son los días previos al examen. Yo, por ejemplo, soñé las tres noches antes del examen con algo relacionado. Y como amiga fiel que soy del despiste y de la torpeza, soñaba por ejemplo que no me sonaba el despertador, que me dejaba el papel necesario para hacer el examen en casa, que me quedaba en blanco a la hora de la verdad, etc, etc, etc. Durante la mañana, en cambio, dejaba volar la imaginación y veía a los examinadores como si fueran ogros que no sabrían vocalizar y que intentarían por todos los medios suspenderme y enviarme a la plaza mayor de la ciudad de los ogros para cortarme la cabeza. Por la tarde ya sólo tenía que hacer ver que estaba tranquila y que la situación no me afectaba en absoluto. "Si acaso, vería una película en inglés subtitulada en inglés para practicar" (oh, sí, claro que la vi, a medias y flipando cuando me tapaba los ojos para no leer los subtítulos y comprobaba que no me enteraba de nada). 

El despertador sonó a las 6 de la mañana y pude llegar hasta allí sin problemas (con el papel necesario incluido). Fue durante ese rato antes de entrar cuando pensé que en vez de hacer el examen en una sala cerrada con una mesa y dos sillas, hablando sobre temas que te indica el examinador, podría ser en un jardín con piscina mientras un camarero buenorro te sirve un tinto de verano y tú hablas con tu compañero y con el examinador sobre cualquier cosa, un libro leído recientemente, una anécdota divertida... who knows! Aun así debo decir que los examinadores no eran ogros, sino hombres con camisas estampadas bastante extrañas, que vocalizaban a la perfección y que sonreían mientras te ponían una nota (que probablemente a ti no te sacaría la misma sonrisa). 

A todo esto sólo me queda deciros a los que tengáis que pasar por un trámite parecido estos días que... ojalá seáis de los que no os ponéis nada nerviosos con situaciones así, ojalá seáis de los que dicen "ah, yo estoy muy tranquilo, ni siquiera me acordaba de que mañana TENÍA ESE EXAMEN SUPERIMPORTANTE". Ojalá. Porque como seáis como yo, vais a pasarlo mal. Simplemente hacedlo lo mejor que podáis para no tener que repetir el mal trago de nuevo... nunca más.

¡SUERTE!



17 comentarios:

  1. Espero que todo te haya salido bien y que hayas superado la prueba.
    Yo, la verdad, ya ni recuerdo lo que se siente al hacer un examen de lo que sea, me queda demasiado lejos jajaja pero supongo que sería algo parecido a lo que tú has sentido.
    Besos.

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    1. Créeme, yo también lo espero!!

      GRACIAS :)

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  2. Estoy de exámenes y casi me cuesta la salud.
    El otro día soñé que agarraba a mi profesor, le sacaba al pasillo y le gritaba "¡Esto no está en mis apuntes, hijo de puta!" Ese examen me salió fatal y me pasé media semana llorando... hasta que una noche se me empezó a cerrar la glotis y me fui pitando a Urgencias. Diagnóstico: estrés. Me recetaron unos tranquilizantes y para casa.

    Eso me hizo darme cuenta de que los exámenes podían afectarme, pero que no era sano llegar hasta este punto. Y que más vale suspender algo (que ya ves tú, supongo que por muy muy mal que me salió el examen, soy una tremendista y al cinco llegaré) que llegar a estos extremos.
    Ahora estoy muy zen, hasta demasiado.

    Besos.

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    1. Qué fuerte. No sé qué decirte, no quiero meterte más miedo en el cuerpo pero dicen que un estudiante chino murió tras estudiar 17 horas seguidas. Con estas cosas yo voy viendo que esto de estudiar/estresarse no puede ser bueno para la salud, desde luego... jaja

      Me alegro de que te haya servido para estar zen ahora, eso sí! :)

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  3. Yo lo pasé fatal el año pasado con el putísimo carnet de conducir, que por supuesto todavía no he sacado porque me suspendieron 3 veces el práctico y de la decepción que me llevé no he vuelto, pero todos los santos días me acuerdo y pienso "Estela, tienes que volver, no lo puedes dejar". Pero no voy :'D
    Yo no sabía que era tan nerviosa y que lo pasaba tan mal hasta que no he tenido exámenes tan importantes. Te entiendo u.u

    .Estelle.

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    1. Mi madre suspendió seis veces el práctico. SEIS. Ahora la pobre no coge el coche de lo mal que lo pasó.

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    2. La verdad es que si te lo sacaras a la cuarta no serías, en absoluto, de las que más veces suben. Una amiga se lo sacó a la quinta o a la sexta (ya no es sólo lo mal que una lo pasa, sino el pastón que nos dejamos... en fin).

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  4. Yo siempre lo pasaba muy mal en los exámenes. Por eso intentó que mis alumnos no se la jueguen a una carta y tengan más oportunidades.

    Besos.

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    1. Es lo que en teoría tendría que pasar en las universidades ahora con el Plan Bolonia. Se suponía que íbamos a tener "evaluación continuada", (exámenes parciales que contasen lo mismo, trabajos, seminarios, etc.) pero la realidad es que seguimos juzgándonos toda la nota en el examen final.

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  5. Examen del First no llegué a hacer porque me quedé en tercer curso de la Escuela de Idiomas, que no había manera de pasar el examen oral, mi punto flaco es expresarme en inglés, lo entiendo bien pero me cuesta encontrar las palabras para expresarme con fluidez.

    Nunca fui de los nerviosos para los exámenes, siempre dejé que una parte de todo ello fuera más caótica y me dejara llevar por ella. Quizá los que peor pasé fueron los de final de COU, antes de terminar para ir a la universidad, que pensaba que me iban a quedar dos y tendría que repetir curso mientras todos mis amigos se iban a la universidad, aquel fue un año muy duro para mí a todos los niveles. Al final me aprobaron, porque lo que yo hice aquellos exámenes no fue mejor que lo que había estado haciendo previamente y aún así aprobé las malditas matemáticas y filosofía (luego en selectividad saqué una de mis mejores notas gracias a filosofía).

    Y el examen de conducir también fue un dolor de muelas importante, que a mí lo de conducir siempre me ha dado un poco igual, soy más de que me lleven, que es meterme en un vehículo cualquiera y ya me adormezco. Me saqué el teórico a la segunda y el práctico a la cuarta después de que me aprobaran sin fallos tras adelantar a un autobús por un carril de dirección contraria sin mirar si venía alguien de frente. De esas que te las cuentan y no te las crees, la alegría de lograr el carnet así la he experimentado pocas veces en mi vida. Espero no volver a examinarme de ello nunca más.

    Mucha suerte con todo

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  6. Hola Judit:

    Decía un sabio que el número de las casualidades, de los azares, es ciertamente incontable e incalculable, pero es probable que en todos los casos lleve a idéntico resultado.

    En secreto, Gloria, se nombra a sí misma Fortuna. Gloria piensa que en toda vida hay un puñado de acontecimientos que se transcienden a sí mismos, que adquieren la figura de símbolo o cifra de un destino. Esos acontecimientos se pueden agrupar en dos o tres conjuntos ( con intersecciones ). Cada conjuto es una línea principal de nuestra vida.

    No debemos entender esto como si esos episodios abrieran una puerta hacia nuestro futuro o decidieran un camino determinado. En realidad, se ha pasado ya por esa puerta, se ha seguido ya ese camino. El acontecimiento simbólico nos abre los ojos, nos dice dónde estamos. El azar, en fin, aporta elementos ( que pueden distraer ) a una escena cuyo sentido no es casual.

    A menudo Gloria recuerda con detalle y extrañeza un episodio de su infancia. Jugaba con sus amigas en el patio de su casa y su hermano las acababa de dejar sin la pelota. Alguien se ofreció a ir a su casa por la suya y, mientras esperaban, sustituyeron la pelota por una piedra. Pese a que tuvieron mucho cuidado de no romper nada, el fallido envío de Gloria acabó con el jarrón que se escondía, vergonzudo, retraído, en un rincón. La madre salió al oir el sonido no deseado y durante unos segundos el tiempo se detuvo indeciso. Gloria confesó angustiada y obedeció acompañando a su madre al interior de la casa. A solas, ésta le dio un beso y le dijo: " Te estoy muy agradecida. Ese jarrón era horrible, pero me lo regaló una amiga y no podía deshacerme de él. Eres buena e inteligente, sabrás guardar el secreto ". Su mente infantil le dio muchas vueltas a lo ocurrido. Lo que más le sorprendía era el hecho de que una trastada suya se hubiera vuelto mágicamente, en el beso más dulce jamás recibido. Si todo fuera así, pensó, nunca podría pasarle nada malo.

    En su juventud se convenció de que tenía una suerte excepcional. Decidió ponerla a prueba, y se presentó a un examen habiendo estudiado sólo cuatro de los siete temas que entraban. Jamás había bajado de sobresaliente, y esa vez tampoco lo hizo: ninguna pregunta cayó de la materia no estudiada. Sentirse agraciada era ya una manera de creer en la divinidad...
    Siempre dijo que conocerme ha sido lo mejor que le ha pasado nunca junto a aquel beso. Y ahora que he roto con ella, al hechizo de su secreto mi corazón se rinde. " Las nuevas ilusiones se van y vienen con un cantar " - dice -, que el amor no lo es todo en la vida de una mujer y de un hombre . A todo el mundo le pasan estas cosas . Gracias a Dios, el recuerdo de nuestro amor no es lo suficientemente fuerte como para salir adelante. Sólo han sido veinte años juntos ". Nunca he sido menos estúpido que como amante suyo y nadie me habló nunca que el desafortunado en el amor es afortunado en el juego, que no se puede tener todo en la vida. Hoy es millonaria. Ha conseguido el mayor premio de la historia de las loterías de este país. Vamos, que no lo lleva tan mal... La desgracia, entre otras cosas, consiste en un no poder creer que empieza por uno mismo.


    Un beso.

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  7. Yo suelo ponerme bastante nerviosa con los exámenes, y eso me afecta muy negativamente. Me agobio antes de tiempo y a veces ni siquiera empiezo a preparar las asignaturas por una mezcla entre pereza y sentimiento de incapacidad.
    Sin embargo, cuando me presenté al advance (El first no lo llegué a hacer) estaba bastante tranquila. En mi caso tuve el oral una semana más tarde que los demás, y me ayudó bastante mi compañero de examen, porque era un chico algo mayor y muy seguro que me ayudaba a entablar conversación.
    Espero que al final te haya ido bien.

    PD. Desde que privaticé mi blog, no aparece como actualizado en los blogrolls ni en el escritorio de blogger. Pese a ello sigo actualizando, y ya que no sé cómo solucionarlo, si te apetece leer tendrás que entrar de vez en cuando a mirar. Me sabe mal decir esto, tampoco te lo tomes como un compromiso a pasar ni nada por el estilo, pero algunas personas me han preguntado que por qué ya no actualizaba y me he dado cuenta de que no salía.

    Besi.

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    1. En mi caso, desde que lo privatizaste no he intentado entrar (no he podido por falta de tiempo), pero ahora mismo le echo un vistazo. ¡Y que no te sepa mal decirlo! :)

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    2. Vaya, pues me pone esto cuanto intento entrar...

      "No parece que te hayan invitado a leer este blog. Si crees que se trata de un error, es posible que desees ponerte en contacto con el autor del blog y solicitar una invitación."

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  8. Jajaja pues sí, Judit, afortunados aquellos que saben preparar un examen!Yo al final siempre me los acabo sacando sin problema, pero el mal rato que paso antes de ellos, ¡no me lo quita nadie! Lo paso bastante mal.

    Me acuerdo cuando hice el oral del First. Me pasó exaaactamente lo mismo que tú! Soñé con el examen unas cuantas veces y me imaginé lo peor de lo peor. Aunque al final en en momento de la verdad pude controlar los nervios. Me dije" O ahora o nunca. Déjate de tonterias y demuestra lo que sabes" Y salió bien!
    El examen de conducir, la selectividad... más de lo mismo. Una tortura. Por lo menos acaba pasando y puedes respirar aliviadaa! "Pero si no era para tantooo..." decimos. Una vez ya lo hemos pasado, claro está jaja:)

    Venga, ánimos con la recta finaal!

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  9. Yo tb soy de los que los nervios le comen vivo >< Ya me ponía nervioso en el colegio por olvidarme los deberes un día, imagínate los días de selectividad o exámenes de uni >< lo peor son las entrevistas de trabajo :P

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  10. Justo debo ores ese un examen final de una materia que aún no paso! Jeje te imaginarás como estoy
    Saludos!

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