jueves, 2 de mayo de 2013

"Mamá, no quiero estudiar"


- ... Y así fue como los musulmanes conquistaron la península ibérica. 

- (...)

- ¿Y bien? ¿Podrías explicármelo ahora tú? Quiero ver si lo has entendido y memorizado.

- (...)

- Va, cuanto antes acabemos, antes me iré y antes podrás seguir jugando a la Play.

- Es que no se me ha quedado. 

- ¿Nada?

- Nada.

Y así era cada uno de los días en los que daba clases de repaso a niños de entre 14  y 16 años. Niños que, aparentemente, no se interesan por los estudios ni sienten ninguna clase motivación por aprender (ni siquiera por aprobar). Yo llegaba a casa bastante frustrada muchos días. Me sentía impotente, inútil y decepcionada conmigo misma. No era capaz de enseñar, y menos aún de motivar, "¿cuál es el secreto?, ¿cuál es la clave?", me preguntaba una y otra vez.

Después de darle muchas vueltas llegué a una conclusión (quizás errónea): Por qué. Por qué tenía ese chaval que saber cómo fue la conquista musulmana de la península ibérica. Quizás era eso lo que él, inconscientemente, se preguntaba una y otra vez sin poder llegar a responderse.

Abrimos el libro, vemos que el tema 1 explica lo que sea y lo estudiamos para después vomitarlo en el examen. Ese niño de 16 años al que le encanta jugar a baloncesto, escuchar música y jugar a la Play no entiende por qué es importante saber resolver ecuaciones o aprenderse la Guerra Civil. Y lo comprendo. Yo a su edad tampoco sabía para qué necesitaba saberlo (y aún hay cosas que sigo sin saber para qué me han servido), pero yo era la típica niña a la que sí le importaba sacar buenas notas para tenerse contenta tanto a ella misma como a sus padres. A él, al igual que a muchos otros niños, no le importa sacar buenas notas. No le importa suspender y tampoco le importa quién fue el último emperador romano, porque nadie le ha dicho nunca por qué debe importarle. Yo recuerdo, por ejemplo, que con una frase una profesora hizo que historia se convirtiera en una de mis asignaturas preferidas: "Estudiamos historia para no repetir los errores del pasado", nos dijo. A mi le fue fácil convencerme.

Sé que es cierto que aun haciéndoles saber a los niños por qué deben importarle ciertas cosas seguirían sin querer estudiar. Pero también sé que la mayoría de profesores tampoco saben por qué los niños deben aprender lo que les están enseñando y que precisamente por eso es imposible que puedan transmitírselo. Estoy segura de que si a un adolescente le hicieses comparar la poesía del siglo XVIII con una canción de rap actual, se pondría con más ganas a hacer sus deberes, por poner un ejemplo. Es difícil, lo sé. Parece utópico, también lo sé. Pero espero, con ganas, que los estudiantes de educación de las nuevas generaciones luchen por modificar el sistema educativo y que la tasa de abandono escolar baje de una vez. La educación es libertad, o al menos debería serlo, de ello no me cabe la menor duda.



16 comentarios:

  1. Como me gusta lo que escribes. Estamos en un momento en que tienen alquiler información a un click. No tendríamos que enseñarles a memorizar o lo mismo que nos enseñaban a nosotros sino qué hacer con todos esos conocimientos que tienen en sus manos. A razonar, a explicarse el mundo en l que viven...

    La educación tiene que cambiar desde ya.

    Besos.

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  2. Es muy interesante lo que dices. Yo como adolescente de 14 tampoco le veía el sentido a aprenderme toodas las capitales del mundo si sabía que me iba a olvidar un mes más tarde. Pero era como tú, sacar buenas notas me hacía sentir bien por mí y por mis padres. A veces les preguntaba para qué me serviría empollarme todo eso. Mi padre me decía algo así como "Las capitales son una excusa. Vas a olvidarlas, pero estudiándolas aprendes otras cosas por el camino. Lo que importa es que desarrolles tus habilidades, un método de estudio, a concentrarte y a saber esforzarte para recordar ciertas cosas. En la vida real se necesitan estas habilidades para manejarte mejor".

    Creo mucho en la educación y su poder. Pero hay chicos y chicas que con este discurso no les vale. Y la verdad, no me extraña. A veces hay cada profesor que en vez de motivar desmotiva, o cada libro obligatorio en la ESO que en vez de fomentar la lectura, hace que los chavales la crucen para siempre. Lo que me entristece mucho.

    Espero que se vaya mejorando los métodos pedagógicos y que se pueda enfocar de una forma diferente en un futuro próximo!

    Besos Judit!

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  3. Si hicieran juegos tipo world of warcraft pero con cartagineses, íberos, celtas y romanos quizá a los niños de 16 años les interesaría más la historia.

    La historia siempre se me dio mal, porque realmente no entendía de qué me servía saber fechas exactas si lo importante era el hecho. Y como me encabroné con las fechas me encabroné con todo lo que tuviera que ver. Sé que américa se descubrió en 1492, que la revolución francesa fue en 1789, la guerra civil en el 36, la primera guerra mundia en el 14 y la segunda en el 39 pero no me pidas más porque me parece una nimiedad frente a los hechos. Qué importa cuándo nació Hitler? El caso es que la lió parda.

    Cuando estudiaba los límites, logaritmos y esas cosas en matemáticas yo le preguntaba a mi profe de particulares para qué servía aquello, su respuesta siempre era la misma "para cuando vayas al mercado a comprar pescado". El caso es que me gustaban más las matemáticas, la trigonometría...y casualmente ahora esas cosas no las uso al igual que no uso la historia pero me siento tonta por no saber determinadas cosas y ahora es cuando me pongo a leer novelas históricas para enterarme un poco, porque al contrario de lo que decía tu profe de historia...no hacemos más que repetir errores, el futuro no es más que un infinito pasado.

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    1. Tienes razón, repetimos errores. A mi esa frase se me quedó porque pensé que realmente sería genial no repetirlos.

      También recuerdo cuando una vez le pregunté a la profesora de historia: oye, ¿porqué siempre nos quedamos en la transición democrática y no estudiamos más allá? A mi me gustaría analizar el gobierno de Zapatero, por decirte algo, y no el reinado de Isabel II. El pasado reciente también es historia, ¿por qué no nos lo enseñan? Yo en Bachillerato sentía que sabía mucho de reyes y reinas y poco de los políticos o de las guerras actuales, por ejemplo.

      Lo que decía, que deberían modificar muuuchas cosas...

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  4. No sé si te he dicho que fui profesor de Geografía e Historia, así que me siento bastante aludido. He padecido muchas veces esa frustración que describes. Por experiencia te puedo decir que los alumnos son enormemente diversos y les influye mucho el ambiente familiar, los amigos y su capacidad para empatizar. A veces consigues interesarlos aún con métodos sosos o trasnochados, y otras no te hacen ni caso aunque derroches originalidad. Pero lo que quería subrayar es que nunca he entendido ni compartido esa manía de la gente de querer que todo "sirva para algo". Es evidente que muchas cosas si que sirven, pero suelen ser las más prosaicas y aburridas. ¿Para qué sirve leer a Dostoievski, ver cuadros en el Prado o jugar una partida de ajedrez? Cuando era más joven (e incluso ahora también) me apasionaba saber Historia por un tubo (para mí todos los saberes tienen su perspectiva histórica) y jamás perdía el tiempo preguntándome porqué. Sencillamente era una pasión que me llenaba y me gustaba, cuando el estudio no responde a ese ansía de saber se convierte en algo triste y pesado que suscita esas preguntas que no comparto. Pero supongo que no todos tendrán la suerte de sentir lo que yo ...

    Besos!

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    1. Cuando algo te gusta y te llena está claro que no es necesario preguntarse para qué sirve. Hablaba de cuando no te gusta y no tienes más remedio que estudiarlo. Si me hubiesen enseñado matemáticas mediante otros métodos quizás le habría puesto más empeño... no lo sé.

      Un saludo!!

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  5. yo siem pre he tenido el gusanillo de dar clases de literatura, porque la verdad me gusta mucho pero no ha sido gracias a los maestros, ellos hicieron que odiaria muchas grandes obras con sus aburridas clases! Ya fue hasata despues que reduscubrí mi amor por las letras. Pero es que muhas veces así pasa, los maestros lejos de hacernos amar el conocimiento logran lo contrario. No digo que todo sea su culpa, tal vez no les han dicho como enseñar (aunq suene raro, porque son maestros y a eso dedican)
    Creo que sale mejor cuando das clases sobre un tema que en verdad te gusta.
    Saludos!

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  6. En la película "Mentes peligrosas" la profesora enseñaba poesía a los chicos de manera lúdica, comparando versos con canciones de Bob Dylan por ejemplo, y así se motivaban y aprobaban. Creo que muchos profesores deberían echar mano de metodología más motivante para que los alumnos se tomaran en serio sus asignaturas y no perdieran el interés por aprobar y estudiar. A mí me pasa lo que a ti, a día de hoy sigo sin saber para qué me enseñaron a hacer ecuaciones de segundo grado...

    .Estelle.

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  7. En cierto modo, me siento identificada con ésos niños y adolescentes que no quieren aprender a hacer ecuaciones porque, en realidad, para qué ???? Yo, era un tocho en matemáticas, de hecho, me saqué el graduado con un aprobado raspado en matemáticas y no he tenido problemas para hacer todo lo que he querido en mi vida. Pero, la historia y los idiomas... ves ???? Los encuentro muy necesarios... Naturaleza... etc... Reconozco que cuando estaba en el colegio, no estudiaba, y me importaba todo menos los estudios, pero, sí me esforzaba por aprobar, porque quería sacar buenas notas, pero en el fondo, si se me quedaba o no, eso ya me daba igual... En cambio ahora, creo que es importantísimo estudiar. Y tuve la tremenda suerte de que a pesar de ser de las que estudiaban el día antes del examen, se me quedaba todo, y después de terminar los estudios obligatorios, continué estudiando, y, a día de hoy, siempre ando metida en algo, como ahora, con el francés y la fotografía. Pero si pudiera aconsejar a los adolescentes y niños de ahora, les diría que aunque ahora lo encuentren absurdo, que adelante.

    Besos, Judit !!!!

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  8. Una entrada muy interesante sobre un tema sobre el que se puede debatir mucho porque (casi) nunca hay una solución universal. Hay chavales a los que aprender y culturizarse no les interesa, se dejan llevar más por los instintos que por el cerebro y el estudio lo afrontan como una penosa obligación. Y otros que por tener un alma inquieta se interesan por ciertas disciplinas y son muy buenos en unas cosas y mediocres en otras. Y luego están los que saben trabajar y esforzarse y estudian como si no hubiera mañana y sacan unas notas espléndidas, pero como no ha habido un interés real por aprender pues luego son analfabetos funcionales.

    He conocido mucha gente que sacaba muy buenas notas, mucho mejores que las mías y que no saben nada de casi nada, no tienen conocimiento de asignaturas en las que sacaron sobresalientes y eso siempre me hace pensar en que es un error evaluarlo todo con números, cual si fuera economía.

    A mí siempre me gustó la Historia, tuve la suerte de tener un profesor que nos la contaba como si fuera una gran novela, metiendo muchas anécdotas en los sucesos históricos, sacándolos de la losa de mármol y dándoles vida. Y gracias a eso me aprendí toda la lista de los reyes de España, desde los Católicos hasta la actualidad y los años en los que reinaron.

    También tiene que haber un cierto interés y quizá la infancia y la adolescencia no sean las épocas en las que estemos más mentalmente desarrollados para aprender, pero creo que mucho del saber enseñar se tiene que basar en el método, en saber interesar a los alumnos por lo que se enseña.

    Como dijo Benjamin Franklin "Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo"

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    1. Me apunto YA esa frase, me ha encantado. Tienes toda la razón, el método es muy importante... Afortunadamente mis profesores de historia normalmente también han introducido anécdotas que siempre recordaré y con la ayuda de las cuales también recuerdo todo lo demás.

      Besos:)

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  9. La historia siempre me ha gustado, me parece muy interesante y me imagino como sería vivir en otras épocas. Ahora me meto en la parte de matemáticas que no me interesa lo más mínimo y ahí ya me pongo a evitar estudiar de cualquier manera (para que me meteré en una carrera donde hay mates por todos lados!)

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  10. Tengo 15 años y entiendo la frustración que debiste de sentir,porque he visto que le pasa a muchos de nuestros profesores. Siempre Lengua/Literatura e Historia fueron (y son) mis materias preferidas,por lo que trato de prestar más atención y hacer toda la tarea,además de que no me gusta sacar malas notas. Los anteriores dos años tuve profesoras de Literatura espectaculares,te hacían querer la materia (o por lo menos en mi caso) y te daban ganas de seguir investigando.Pero este año no,tengo a una profesora que va a hacer que odie muchísimos libros. Trato de ver porqué con ella no logro cazar la onda,pero no sé que es lo que tiene. La profesora del año pasado,por ejemplo,trataba de dar los temas de formas muy originales para engancharnos,y creo que solo lo logró con 2 o 3,como máximo.
    Personalmente me gusta más una materia o un profesor,cuando veo que de verdad le gusta lo que enseña y trata de hacer que te guste tanto como a él,mas que tratar de que aprendas fechas exactas. Porque si logra engancharte después podes investigar por tu propia cuenta,algo que jamás haríamos si no nos gustara la materia.
    Besos:)

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  11. Acabo de encontrar tu blog por casualidad y llevo como media hora leyendo entradas compulsivamente. Me ha encantado!!
    Respecto de esta entrada...a mis 25 años, y en el sexto año de carrera (sí...ya debería haber acabado) me pregunto lo mismo que algunos de estos chicos respecto de las asignaturas que me quedan y que detesto...por no hablar de cuando tenía su edad! Creo que en sistema educativo actual no motiva nada a los estudiantes, solamente les enseña a meter conceptos en la cabeza y "vomitarlos". Conceptos que olvidarán conforme salgan del examen.
    Un beso!

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  12. Si, yo también he dado clase de repaso y además soy maestra, es frustrante. Hay días mejores y peores, pero ser un profe motivador al igual que el del "Club de los poetas muertos" siempre funciona o al menos es más fascinante para ellos como para nosotras. Un saludo

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  13. En mi vida he hecho casi de todo, incluso un día, sólo un día, di clase en un instituto.
    Tenía que explicar las figuras retóricas y me comí mucho la cabeza tratando de enfocar la clase de un modo ameno. Decidí explicar aliteraciones, metáforas e hipérboles con anuncios publicitarios y animé a los alumnos a descubrir ejemplos en otros spots.
    A mí aquella clase me pareció tan breve como un sueño. Supongo que a los alumnos les resultaría una pesadilla interminable...

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