domingo, 10 de febrero de 2013

Maldita almohada


Eran las 03.00h y Ana volvió a casa después de una cena aburrida en casa de unos amigos. Le dio pereza lavarse la cara, así que cogió una toallita y se quito la pintura de los ojos. Los dientes los dejaría para la mañana siguiente, necesitaba meterse en la cama en seguida, esa noche no se castigaría por no ser lo bastante limpia, lo era todos los días del año. "Ojalá la ropa fuese tan cómoda como los pijamas. Ojalá fuésemos por la calle en pijama", pensó. Pero por ahí ya no iba a pasar, necesitaba meterse en la cama lo suficientemente cómoda como para llorar a gusto. Se quitó la ropa y se puso el pijama, gracias a dios que llevaba las botas con cremallera... desatarse los cordones hubiese sido un suplicio. Por fin. Por fin se encontraba entre sábanas y mantas. Normalmente se quitaba los calcetines pero hoy no le apetecía hacer lo de siempre, hoy le apetecía dejarse llevar por lo que sentía... y sentía ganas de llorar, no de quitarse los calcetines

Lloró, procurando no hacer ruido para no despertar a su hermana. "Ojalá pudiese llorar haciendo el ruido que me diese la gana. Ojalá no tuviese que llorar", pensó. Angustiada y deprimida, intentó derramar todas las lágrimas que había estado intentando sustituir por una media sonrisa durante la cena. Quiso convencerse a sí misma de lo de siempre, de que al día siguiente por la mañana lo vería todo "más claro". Pero esta vez ese argumento que tantas veces le había servido, no la convenció. Descubrió que cuando más claro lo estaba viendo era en ese mismo momento, que aunque la noche fuese oscura y la mañana clara, sus pensamientos no tenían nada que ver con los horarios... Supo que por la noche estaba pensando con el corazón, y que por la mañana pensaría con la cabeza, que por la noche dejaba fluir sus sentimientos, y que por la mañana la "razón" se impondría. Supo, por fin, que las decisiones que se toman por la noche deberían ser las definitivas. Pensó que si algo la hacía llorar así, no podía ser bueno, debería dejarlo. 

A la mañana siguiente, Ana pensó: "no es para tanto". Aquella noche volvería a comprobar lo contrario. 



11 comentarios:

  1. Genial este texto. Me siento muy identificada.
    La verdad es que resulta irónico que por la noche sea cuando más claras vemos las cosas, y que sea cuando más duelan, en la soledad de la cama...

    .Estelle.

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  2. Muy bueno!Me he dejado llevar por tu bien escrito relato y me has hecho olvidar por unos momentos..la gran mentira que estamos viviendo!
    Besos,Judith!!

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  3. Me ha encantado y me ha hecho pensar mucho. Yo tiendo a ser bastante impulsiva, a pensar por las noches y evadirme por las mañanas. Y aunque pienso que la razón está sobreestiamda también creo que es necesario ser racional de vez en cuando.

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  4. Creo que todos nos podemos sentir identificados con esto... Es por la noche cuando nos damos cuenta de la verdad de muchas cosas, creo que porque estamos solos, sin distracciones y con nuestros pensamientos como única compañía, si...

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  5. Alguien me dijo una vez: "La respuesta correcta siempre suele ser la primera que viene a la mente". Por eso pienso que es de buena mañana cuando más claras se ven las cosas; por la noche, después del cansancio de todo el día y a base de darle miles de vueltas a un mismo tema las ideas se pueden entrecruzar y volverse muy diferentes de lo que realmente son...

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    1. Yo sigo pensando que la decisión tomada por la mañana es la más racional, sí, pero si algo te hace sufrir por la noche no deberías mantenerlo en tu vida ni por la mañana, ni en ningún momento del día, ¿no?

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    2. Puede, pero apuesto a que Ana siguió manteniendo aquello que le hizo llorar por la noche.

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  6. Muy bueno dolorosamente crudo y real. Cuantos secretos y desengaños acaban guardando las almohadas. Un rincón muy interesante el tuyo. Me ha gustado descubrirlo. Con tú permiso estaré por aquí. Nos leemos.

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  7. Yo estoy con anónimo, creo que la noche puede confundir (jajaja). Creo que las primeras intuiciones y pensamientos suelen ser los mejores. Por la mañana yo lo veo todo más claro.

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