jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Porqué ha triunfado Cincuenta sombras de Grey?




Quizás debería esperar a leer Cincuenta sombras de Grey para poder escribir esto, pero está tan candente el asunto que me tiraré a la piscina arriesgándome a que esté vacía y me pueda dar de morros contra el suelo.

Absolutamente todas las mujeres a las que conozco que lo han leído me hablan bien de él (del libro también). He escuchado testimonios tales como: "Te empiezas a replantear cosas", "te vuelves más abierta en el sexo" o "es muy fuerte pero te engancha de una forma increíble". 

Y yo me pregunto: ¿por qué? 

Y leyendo por ahí he visto que una de las causas que se atribuyen al éxito de esta novela erótica es el hecho de que a las mujeres nos gusta que nos dominen en la cama:

"Las mujeres hemos conseguido muchos logros: trabajar en los mismos escenarios que los hombres, tener los hijos que deseamos tener, ser dueñas de nuestro destino, disponer de nuestro cuerpo como nos venga en gana y todo ello sin depender de maridos, padres o amantes. Podemos elegir y podemos decir basta. 
Pero las fantasías son otra cosa y hemos de reconocer que abandonarnos, dejar a un lado la carga de nuestra propia responsabilidad y consentir que sea el otro el que nos diga cómo y de qué manera gozar, despierta el morbo de muchas de nosotras. Y más si se trata de un tipo joven, guapo, rico, exitoso, con un oscuro pasado, que se siente atraído por una mujer de lo más normal"

Puede que la autora de este artículo tenga parte de razón. Sin embargo, creo que la escritora del libro nos podría haber llevado perfectamente por otro camino (el de que la mujer dominase en el sexo) y haber enganchado a su público de igual manera. En mi opinión, la novela ha tenido tal éxito principalmente porque las mujeres han comprobado que pueden disfrutar más leyendo un libro así que viendo una película o un vídeo porno. 

Podemos pensar que lo erótico y lo porno no es lo mismo. Y, efectivamente, no lo es. Precisamente ahí es donde podemos hurgar: los hombres disfrutan con el porno porque es porno hecho por y para hombres. Lo erótico se les suele quedar corto (sé que estoy generalizando, pero hoy me apetece hablar de la norma general, gracias). Las mujeres, en cambio, hartas de ver la ineficacia del porno que triunfa en Internet en lo que a nuestros gustos se refiere, preferimos el erotismo. Sexo, SÍ, pero también amor, seducción, juego y UNA HISTORIA DECENTE entre los dos protagonistas.

Así pues, le doy desde aquí mi humilde enhorabuena a Erika Leonard por haber escrito algo así después de tanto tiempo esperando a que alguien crease algo parecido al porno hecho por y para mujeres. Enhorabuena y gracias, estoy deseando leerlo. 


jueves, 22 de noviembre de 2012

Eh... ¡yo te conozco!


A continuación, os presentaré diferentes perfiles de persona que creo os pueden sonar...


El que le cae bien a todo el mundo menos a ti

Ese tipo de persona que siempre sonríe, siempre se comporta amablemente con todo el mundo y, aunque tenga un mal día, lo explica educadamente y todos le entienden. El problema con este tipo de individuos es que, si te caen mal, lo huelen. ¡Lo saben! Notan que los miras de un modo extraño, con la intención de descubrir que tras su sonrisa maquiavélica se esconde una persona retorcida y con malas ideas. Como dice Marc Levy en el libro “El primer día”, en el fuero interno de este tipo de personas hay un horrible gnomo en chándal rosa partiéndose de risa a tus expensas. Lo peor de todo es que acabas creyéndote mala persona tú por no saber ver lo bueno que todos ven en él/ella.

El que sabe de tu existencia lo mismo que de aeronáutica

Tú sabes su nombre, dónde vive, cuántos hermanos tiene y hasta si es Leo o Acuario. Pero él/ella no te ha dirigido la palabra – (¿qué digo? Ni si quiera te ha mirado) en su vida. A pesar de que tú hayas llevado a cabo todo tipo de tácticas para llamar su atención. Y te preguntas: ¿Por qué no me mira? ¿Tan feo/a soy? ¿Tan poco llamo la atención? Le agregaré a Facebook, seguro que así sabrá quien soy la próxima vez que nos veamos. Pero nada, la cosa sigue igual que siempre y te acabas dando cuenta de que lo mejor es darte por vencido y convertirlo en amor/amistad platónica.

El feo con la autoestima de Jon Kortajarena

Pero míralo… ¡Si es un fracasado! Sí. Y más feliz que tú. Mi madre tiene razón cuando dice que “siempre hay un roto pa’ un descosío”, y es que, aunque tú no lo creas, esa persona tan poco agraciada y que además no goza de tu simpatía puede llegar a triunfar en la vida mucho más que tú, tanto en lo personal como en lo profesional.

El amigo que liga más que tú en las fiestas

Quieres mucho a tu amigo. Menos cuando salís de fiesta. Te fijas en aquella chica de la barra que no ha dejado de mirarte en toda la noche, pero no te atreves a ir. Como siempre, tu timidez puede con tus ganas de ligar… miedo al ridículo, al rechazo, etc. Pero ahí está tu amigo del alma para salvarte. “Eh, tío, ¿te gusta? Ven, verás, haré que os conozcáis”. Ya sabemos todos como acaba la historia. Y esto desemboca en miedo cuando te toca presentarle a alguien que te gusta de verdad.  

El capullo del ex de una de tus amigas

Todas lo odiáis y pensáis que es la peor persona del mundo por haberle hecho daño a vuestra amiga. Cuando lo veis sentís repugnancia y, a la vez, ganas de preguntarle en la discoteca “¿de qué es tu cubata?” mientras se lo coges sin permiso con la única intención de escupir en él. Lo malo con estos individuos es que, a veces, acaba saliendo con otra de tus amigas (contigo no, por supuesto, jamás harías algo así).

La reina de las pavas

“¡Ay! Me acabo de comprar este bolso de Louis Vuitton y es tan pequeño que no me cabe el estuche de maquillaje diurno” Sí, tiene dinero y tú no. Sí, tiene un bolso de Louis Vuitton y un estuche de maquillaje DIURNO y tú no (Ah… ¿pero que existe un tipo de maquillaje para el día y otro para la noche? La verdad es que me lo he inventado, pero puede ser). Sí, ¡TIENE UN CABALLO! Y una foto con tu cantante favorito. Es súper divina y, yo de ti, no le tendría envidia, más que nada porque seguramente va a seguir teniendo más dinero que tú y más ganas de estar siempre perfecta – aunque eso conlleve levantarse de la cama una hora antes para acicalarse, cosa que tú no piensas hacer en tu vida.

Y, sobre todo, recordad que para los demás nosotros también estamos en uno de los grupos. 

miércoles, 21 de noviembre de 2012

QUEDA UN MES


Queda justo un mes para el FIN DEL MUNDO.


COSAS BUENAS

 No tener que exprimirte el cerebro pensando qué regalos de Navidad comprar (nunca más)



Tomarte este mes como un mes sabático (¿para qué seguir trabajando/estudiando?)



Decirle a esa persona lo MAL que te cae



Confesarle a esa persona ¡QUE TE MUERES POR ELLA! Por si a caso, hazlo el 20 de diciembre, ya que si te dan calabazas no te dará tiempo a sufrir. Si eres de los arriesgados, hazlo YA y quizás pasas el mejor mes de tu vida.



Gastar todo tú dinero en aquello que siempre has querido



ATIBORRARTE. Sin prestar atención a las calorías.



COSAS MALAS

Seguramente te quedarás sin hacer ese viaje que tanto tiempo llevas esperando. Los pilotos de avión se estarán tomando el mes sabático del que hablaba antes. 



No te acabarás ese libro que tienes aparcado en la mesita de noche. Considerarás que tienes cosas más importantes que hacer. Te aseguro que te perderás un final espléndido.



Olvídate del regalito que habías pedido estas navidades. Creerás que es más importante gastar todo tu dinero en algo más grande. Así somos las personas, no valoramos suficientemente las cosas pequeñas.



No te engañes. Eres un cobarde. Ni le dirás a esa persona lo mal que te cae ni le confesarás tu amor a nadie. 



Tendrás bastante miedo, no nos engañemos.



No irás a ese concierto programado para el 2013



¿Y qué hay de toda esta lista de películas que se estrenan el año que viene? ¿Y de la última temporada de tu serie favorita?



Incluso te quedarás sin saber cómo se las ingeniarán para sacarnos de la crisis...


¿Cómo lo veis?


martes, 20 de noviembre de 2012

FAN-ATISMO

El viernes pasado fui al concierto de Jason Mraz. Supongo que muchos de vosotros ahora mismo no visualizáis su cara (quienes me conocen seguro que sí). Es el cantante de "I'm Yours", su canción más conocida, o "I won't give up", su último single. 

Me considero FAN. Quise estar lo más cerca posible del escenario, quería verlo de cerca, aunque también quería que él me viese a mi. Podéis llamarme ilusa, yo también creo que lo soy. 

La cuestión es que pude comprobar que soy una FAN de medio rango, por decirlo de alguna manera. Había a mi alrededor gente muchísimo más volcada e ilusionada con el concierto, muchísimo más conocedora de todas las letras de todas las canciones de Jason Mraz.

Había FANÁTICAS.



Ya sabréis lo que es el fanatismo. Una pasión desmedida por algo, ya sea un cantante, un político o un futbolista. En este caso pude comprobar la presencia de fanáticas por la intensidad de los gritos, la cantidad de guarradas piropos dirigidos al cantante y la rabia con la que defendían su lugar en la fila en la que estaban. Aun así, estoy segura de que el fanatismo que se respira en un concierto de Justin Bieber es mil veces más exagerado (por la edad de sus fans, no hay más que discutir sobre este tema y no harían falta tantas críticas si la gente entendiese que a esa edad TODO es desmesurado). 



Pero sí, hay personas que darían un brazo por cenar con su ídolo, que lloran y lloran sin parar cuando están cerca de una persona a la que no conocen realmente. Yo misma he llegado a asegurar que conozco a Jason Mraz a través de sus letras. 

Según la psicóloga Mª José Hernando, "el fanatismo no es más que un ahorro de energía psicológica, ya que elimina la incertidumbre y el temor: un fanático se siente seguro, se siente integrado en un grupo con el que se identifica y que le acoge con entusiasmo". 

Hernando también asegura en su artículo sobre el fanatismo que la gran mayoría de los occidentales tenemos algo de fanáticos. Y es que no se puede hablar de las fans de Justin Bieber sin recordar que cuando hay un partido de fútbol "importante" sus espectadores enloquecen por momentos. 

"Pero el fanatismo esconde unos terribles «efectos secundarios»: limita la libertad, empobrece el psiquismo, incomunica, limita la autocrítica y el afán de superación, reduce la riqueza de matices de la vida y en muchos casos desemboca en la negación de la dignidad humana de los otros". 

Y es que se puede disfrutar de cualquier cosa en su justa medida, ¿no creéis? no hace falta querer dar la vida por un desconocido. 


¡Feliz semana!

lunes, 12 de noviembre de 2012

De bombillas y medias



Hace un par de semanas vimos en la clase de 'Tecnologías de la información y la comunicación' un documental sobre la obsolescencia programada. Quizás el concepto no os resulta familiar, pero lo que seguro os suena es aquello de estrenar unas preciosas medias y que se os rompan esa misma noche (con un poco de suerte, aguantando hasta el final). 

No es una de las cosas que más rabia me den en el mundo, el hecho de tener que comprar medias cada dos por tres de vez en cuando. Lo que sí me da rabia es que un día sea eso, otro día sea la impresora volviéndose loca, otro día la bombilla que hay que cambiar, otro día el móvil que "se muere", etc. Ese conjunto de sucesos me mosquea, sí. Y resulta que tiene nombre, "obsolescencia programada" o, para que me entendáis, "los fabricantes saben crear cosas inagotables pero no lo hacen porque si no, no compraríamos tan a menudo". 

Esto mismo nos lo explican de forma clara e interesante en el documental "Comprar, tirar, comprar" que os recomiendo insistentemente. Parece una tontería, porque tenemos ese conjunto de sucesos del que hablaba más arriba tan arraigado a nuestras vidas que no nos damos cuenta de que todos participamos en una espiral de consumismo que conforma el motor de la economía moderna, ni más ni menos.  

Lo peor de todo, pienso yo, es que nos gusta. Nos gusta comprar medias nuevas, nos gustan los cartuchos rebosantes de tinta y nos gusta estrenar un móvil nuevo cada año. He discutido mucho sobre esto con amigos y conocidos, alegando, por ejemplo, que "un móvil sirve para llamar, así que da lo mismo que sea un Nokia del 2001 que un iPhone 4", pero prácticamente nadie está conmigo. Y lo he acabado entendiendo, e incluso defendiendo: la tecnología avanza y es bueno renovarse. La única consecuencia grave que veo yo es que, cada vez más, nos alejamos de cambiar esta sociedad consumista y de que no hayan más infelices por no tener lo último del mercado.