martes, 26 de junio de 2012

MW Photography

Siento dejar esto olvidado y no actualizarlo, todo tiene una explicación: ¡LA VIDA REAL! 

Y es que cuando una está ocupada haciendo mil cosas durante el día... es cuando de verdad está feliz. Bueno, no. Es MI felicidad. La mía, que se basa en estar continuamente haciendo cosas, y sí, vale, tener ratos de desconexión es genial... pero, ¿sabéis qué? cuantos menos tenga, mejor. 

¡Mil perdones! Pero aviso ya de algo... pensaba que durante el verano tendría más tiempo para actualizar y he visto que tendré mucho menos. 

Hoy quería hablar sobre la fotografía. ¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de fotógrafos amateur que hay hoy en día con esto de Internet? Yo misma me declaro una de ellos. Muchos dirán que tener una cámara reflex no significa ser fotógrafo y les daré toda la razón. Hay gente con digitales a los que también calificaría como fotógrafos amateur. Todo aquél que disfrute haciendo fotos, lo es. Siempre he creído que siento lo mismo al hacer una buena foto que un jugador de baloncesto al meter una canasta. 

El otro día una amiga y yo fuimos fotografiadas por Mariona Olmos, una excelente fotógrafa que se está iniciando en el precioso mundo de la fotografía de espectáculos, aunque también hace sus pinitos con sesiones de otro tipo, como ésta: 
















Os dejo su Flickr y su Facebook. ¡Merecen mucho la pena! Gracias por las fotos, Mariona.

sábado, 16 de junio de 2012

¿Una locura, o una genialidad?

Una entrada un poco diferente hoy...

¿Os gustan los tatuajes? Yo no llevo ninguno, pero me gustan mucho y espero tener uno pronto. He aquí un recopilatorio de fotos de tatuajes. La verdad es que todos los que me gustan tienen más o menos el mismo estilo. 

Pájaros, libertad. Se llevan mucho pero precisamente veo ahí el problema... seguramente será una moda pasajera:





El mar...



Frases y palabras...






 Infinitos y corazones...






¿Sin categoría...?




Y... ¿una locura, o una genialidad?



¿Tenéis alguno? ¿Lo queréis? ¿Os ha gustado alguno de estos? :)

miércoles, 13 de junio de 2012

"Para mi tú siempre llegas tarde"


Es como cuando acabas de estar con alguien y al llegar a casa, sin previo aviso, hueles su olor en tu cuerpo. Empiezas por la muñeca y vas subiendo poco a poco por el brazo. Aspiras. Piensas en él y en el rato que acabáis de pasar. Te das cuenta, angustiada, de que no puedes llegar a oler más arriba, hacia el cuello, donde seguramente él también ha dejado su olor… el olor de sus labios, su esencia, sus palabras. Echas de menos que te abrace como lo hacía hace nada, unas pocas horas. 

Te ha contado que de pequeño tuvo un sueño en el que había mucho fuego… no recuerdas bien qué le pasaba en el sueño, ¿se quemaba? Maldices. Cómo puedes no acordarte de lo que te decía ESA persona. Seguramente estarías mirando su boca mientras hablaba, recorriendo con la vista cada centímetro de sus gestos sin darte cuenta de que no escuchabas bien lo que te estaba diciendo. En el sueño había fuego y te ha dicho que ahora, siempre que está cerca del fuego y lo huele, recuerda ese sueño. ¡Ah, sí! Ese sueño es su primer recuerdo. Dios mío. Estás enfadada contigo misma porque no recuerdas bien lo que le pasaba en el sueño y no te das cuenta de que estás recordando casi cada instante vivido con él. Cada conversación, cada momento, cada abrazo, cada beso. ¿Te había pasado antes alguna vez? ¿No, verdad? 

El saludo ha sido algo así como "¿Llego tarde?" has preguntado. Y él, con una sonrisa de resignación, ha contestado "Para mi tú siempre llegas tarde, porque desearía que llegaras antes".

Y bien, ¿qué ocurre ahora cada vez que estás cerca del fuego y olfateas? (a propósito, claro, porque quieres captar el olor que él describía). Pasa que piensas en él. Mitad sin querer, mitad a propósito. Te gusta tenerlo en tus pensamientos, en tu mente, en ti. Te gusta tenerlo en ti como nunca antes te había gustado con nadie, no de igual manera. ¿Cómo de vacía te quedarías sin él? No pienses eso, no ahora. Ahora estás radiante, más guapa, más feliz. Él te llama 'guapa' y tú te sonrojas aunque te lo haya dicho ya mil veces. Te llama 'guapa' cuando estáis muy cerca. Te ve, te siente y te halaga. 

"Te quiero", ha dicho, susurrándote al oído, de forma casi imperceptible. Parecía sincero. Jamás hubieses pensado que oír esas palabras te aliviaría de esa forma. Habías deseado escucharlas desde que lo conociste, pero no te habías dado cuenta hasta que la sensación al oírlas te ha invadido por completo.

lunes, 11 de junio de 2012

El metro


Como cada mañana, me dispuse a coger el metro para poder llegar a mi destino. Ese es mi objetivo, aunque, en realidad, no me pierdo ni un detalle, ni un segundo de las cosas que ocurren durante el trayecto. Es una transición. Normalmente se espera que el viaje dure poco, que el conductor no pare demasiado en cada una de las estaciones y que el tiempo que tenemos calculado anteriormente para llegar a nuestro destino final no sobrepase ni un segundo más de lo previsto.

El metro, qué lugar. Es un reflejo del mundo y de las personas, una calcomanía de la vida, tanto por fuera como por dentro. Pasa rápido como el rayo a través de una línea y en uno de los puntos está tu meta. Allí te bajas, o quizás no, porque te duermes y al despertar tu parada ya ha pasado. Quizás decidas no bajarte por decisión propia, porque en el último momento cambias de opinión y decides bajar en otra parada, o quizás te han dicho que también puedes llegar a tu destino por ahí, luego resulta que te han mentido. Te pasas todo el trayecto mirando hacia la línea dibujada en la pared, en mi caso, roja, y las lucecitas que se van encendiendo cada vez que llega una estación. Las miras, memorizas los nombres, cuentas las que quedan para que llegue la tuya, mientras piensas que en cada uno de esos lugares hay un mundo distinto y que a ti te ha tocado en uno concreto sin saber bien porqué.

No hay ni que mencionar más comparaciones del metro con la vida, ya que la vida está en el metro. En cada parada sube gente nueva, en cada parada, bajan otros más. Gente de todas las edades, raza, sexo, religión, pensamiento, absolutamente todo tipo de gente, todo tipo de vidas. Observas. Una pareja muy joven con un bebé en el carro. El bebé no hace más que sonreír, llega a reírse a carcajadas y los padres se miran el uno al otro y sonríen también. Levantan la mirada hacia el resto de la gente, como si antes no se hubiesen dado cuenta de que varias personas estaban presenciando la escena, con gestos en sus rostros que derrochan felicidad, ingenuidad, inexperiencia. Otras parejas sin bebés. Una pareja de ancianos que parecen aún más felices que los anteriores. No se dan muestras de cariño, no se acarician ni se cogen de las manos, pero se ríen de algo que la mujer le está contando al marido, parece muy divertido. Él la mira, embriagándose del mágico y suave perfume que ella desprende, y de sus risas, frescas y jóvenes, seguramente como el primer día. Un hombre de mediana edad que parece cansado, vuelve de trabajar, se puede deducir por el uniforme. Su cara refleja agotamiento y malestar, pero, muy vagamente, logro observar que ansía llegar a casa y rencontrarse con su mujer, quizás también con sus hijos. Lo refleja un brillo en sus ojos de esperanza e ilusión cuando le toca bajarse del metro.

Es una transición. Un lugar de encuentro y desencuentro, de reflexión, de soledad o compañía, de observación, de descubrir que no estás sólo en el mundo y que te rodean millones de vidas. Es posible que eso pase desapercibido en la calle, porque caminas sin parar y no te detienes a mirar a tu alrededor. En el metro sí ocurre. Una mirada, con la que crees conocer a esa persona del fondo del vagón a la que nunca antes habías visto. Esa mirada de las que se describen en los libros, o de las que aparecen en las películas y acaban siendo el amor de sus vidas el uno del otro. En la vida real eso no ocurre, pero sí la mirada, que te hace dar rienda suelta a tu imaginación y soñar… despierto.  

sábado, 9 de junio de 2012

Hay dos clases de personas en el mundo...

Hago un inciso en el estudio de exámenes finales. Tengo algo pendiente por aquí.

Yo creí que este blog sería únicamente una forma de evadirme o de gritar al mundo lo que pienso/siento, una especie de diario en el que sabía que no podría contar cosas demasiado íntimas porque desde un principio decidí no ocultar mi identidad. Como un diario que sabes que va a leer tu hermana sin tu permiso (y no puedes enfadarte con ella porque guardas el diario sin llave y en la mesita de noche). Pero resulta que esto es mejor, es un 'diario' que te responde. Es como si tu hermana te aconsejase sobre los problemas que ha leído en tu diario. Aquí hay gente con la que compartir experiencias, pensamientos, opiniones, ilusiones, desilusiones (uno mismo pone aquí sus propios límites) y todos podemos enriquecernos los unos de los otros. 

La última sorpresa que me he llevado se trata de una cadena blogger a la que me han nominado. El 'reto' consiste en escribir aquí tu frase favorita y a partir de ella explicar una historia, una anécdota o una reflexión. El blog que me ha nominado es el de @La bien querida, saludos desde aquí, guapa.

Yo, antes de empezar con mi frase, ya nomino a otros cinco blogs: 

- Saray, de 'Young Spring For me' (ya que hace tiempo que no actualizas y quiero verte en acción)
- Bielmum, de 'Buscando el positivo' 
- Laura, de 'Tasty-candy' (a ella le propongo que inicie una cadena en el mundo de los blogs literarios. Se trataría de escoger la mejor frase que hayas leído en un libro)
- Elvis, de 'Graceland'

*Ninguno tiene el compromiso de hacerlo. Es solo si queréis y os apetece. 


Y ahora sí. Aquí mi frase:

"Hay dos clases de personas en el mundo: las que ven la vida pasar y las que hacen que pasen cosas en la vida"

No tengo ninguna anécdota relacionada con la frase. Solo recuerdo que siempre me la ha dicho mi tía y siempre he creído que todo el mundo debería tatuársela en la frente. Por lo menos. Y es que el peor error que se puede cometer mientras vives es dejar pasar las oportunidades que se te presentan. 

Pongamos que estamos en una estación de tren, ahí, todos sentaditos en el andén, y van pasando trenes. Esos trenes representan oportunidades que te brinda la vida, de todo tipo: buenas, malas, convenientes y no convenientes. El que se sienta en el andén y ve como esos trenes pasan pero no se sube a ninguno está perdiendo el tiempo aquí, totalmente. Esa persona va por la vida perdiendo trenes y cogiendo resfriados. 

¿Y el que se sube? El que se sube es quien está viviendo de verdad. Y sí, algunos trenes (muchos) pueden descarrilarse y no llevarte a ningún lado, algunos trenes es mejor no cogerlos, pero tú habrás intentado algo y podrás volver al andén cuando tú decidas y así poder montarte en el siguiente. Y lo más importante: habrás aprendido. 

Y lo mejor es que esto se puede aplicar a TODO en la vida. Así que seguro que encontráis un aspecto de vuestra vida que se puede relacionar con la frase. Allá va otra: libérate, pues hoy es el primer día del resto de tu vida. 

Y tú, ¿qué clase de persona eres?

¡Feliz fin de semana!