sábado, 26 de mayo de 2012

A nadie le amarga un dulce...

...aunque tenga otro en la boca.



Y es que hablar de infidelidad ya cansa, porque siempre habrá dos bandos: el "ser infiel no significa que no quieras a tu pareja" y el "ser infiel sucede cuando algo en tu relación va mal". Puedes posicionarte en uno u otro bando y entender los dos, que es lo que me pasa a mi (con casi todo). Será que he hecho demasiados textos argumentativos en el colegio.

La cuestión es que si dos personas se quieren y ACUERDAN tener cualquier tipo de compromiso (porque al fin y al cabo las relaciones son un pacto), en ese mismo momento están renunciando a tener algo con otras personas. A dejarse llevar por la inevitable atracción que todos sentimos en determinados momentos, tengamos o no pareja. Y si crees que no podrás renunciar a dejarte llevar por esa atracción, es fácil: no tengas pareja. 

Por cierto, siempre he creído que la atracción es natural, que el flirteo es natural, que conocer a otras personas es natural. Incluso he llegado a pensar que la fidelidad es algo anti-natural. Pero sigo apoyando más el argumento de antes, el de "no tengas pareja si no eres capaz de ser fiel". Claro está que muchos optarán por tener pareja para encajar en la sociedad, para tener polvos seguros o vete a saber para qué y mientras estarán siendo infieles moral o físicamente. Que cada uno solucione sus problemas con su consciencia. 

Aprovechando el tema, dejo aquí un texto que leí hace poco y me gustó mucho. A ver si le encontráis relación con el tema de la infidelidad. Yo sí:
"Yo no tengo mujer. Convivo con una mujer que es LIBRE. Que está conmigo mientras me ama, me desea o me quiere, como queráis llamarlo. Es libre de entrar y salir, en mi casa no hay cerraduras, hay una mesa en la que compartimos el placer de la gastronomía, un sofá en el que compartimos el placer de la conversación y una cama en la que compartimos el placer del sexo. Sé que un día puede cerrar la puerta y no volver, pero mientras viva a mi lado será LIBRE, AMADA y RESPETADA, por encima de todo. Su teléfono, su agenda o su ordenador son algo tabú para mi, a no ser que ella me invite a compartirlo. No pido más de lo que estoy dispuesto a ofrecer. Cuando intuya que mi casa ya no es su hogar y mis besos ya no la encienden, le compraré el ramo más bonito, le prepararé la cena más exquisita y haremos el amor por última vez como si fuera la primera. Luego, cogidos de la mano, la acompañaré hasta la puerta y me quedaré viéndola partir con lágrimas en los ojos. Habré sentido amor en estado puro, sin colorantes ni conservantes, pero también con fecha de caducidad. - Un beso, y ya sabes que mi puerta siempre estará abierta para ti".

jueves, 24 de mayo de 2012

3ª Reseña - Siempre tuyo

No os dejéis engañar por el título cursi. No es una de esas historias empalagosas a la altura de las de Federico Moccia (¡y no es por desprestigiarlo!).

Primeras frases del libro

Reconozco que al ver que la protagonista se llamaba como yo, y aunque mi nombre vaya sin hache y me de una rabia tremenda que me lo escriban mal, el libro ya me llamó la atención.

“Judith conoce accidentalmente a Hannes en el supermercado. Unos días después, él se presenta en su pequeña y exclusiva tienda de lámparas. Hannes es arquitecto, está en su mejor momento y es el yerno con el que cualquier suegra soñaría. También los amigos de Judith quedan seducidos de inmediato. Pero ¿por qué ella no es capaz de dejarse llevar y disfrutar de su nueva situación?”

También reconozco que no compré el libro porque me llamara la atención su argumento. Vi queGlattauer, el autor, había sacado nuevo libro y quise tenerlo, después de quedar encantada con “Contra el viento del norte” y“Cada siete olas”.

Una tienda de lámparas es el negocio de la protagonista. Vaya, no es mi sueño profesional precisamente, pero Judith me caía cada vez mejor a medida que avanzaba el libro. Es una chica segura, realista, divertida, responsable e independiente.

Hannes es un hombre peculiar. Desde el principio hasta el final da lugar a la desconfianza, pero llega un punto en el libro en el que no sabes bien de quién de los dos personajes desconfiar y supongo que eso lo consigue Glattauer con su estilo de escritura. Todo un genio en la tarea de hacer dudar al lector.

Además su estilo sigue siendo ameno y fresco. Acabé el libro en tres noches (Contra el viento del norte y Cada siete olas los leí en un día. Ambos). 

La pregunta que nos plantea el autor es simple: ¿Cuánto amor eres capaz de soportar?

Además es un tema que da mucho de sí. Cuando uno de los dos miembros de una pareja AMA más, hay un problema. Y grande. Un párrafo del libro dice: “Judith sólo sabía una cosa, y quería guardársela para sí: Hannes había sido el último hombre con el que salía sin amarlo lo bastante para estar segura de que sería capaz de tolerarlo a su lado de forma permanente”.

Sencillamente genial. En las relaciones siempre habrá la eterna lucha entre el “quiero a mi novio/a” vs. “estoy enamorada/o de mi novio/a”. No es lo mismo, nunca lo será. Y lo mejor que puedes hacer cuando no AMAS lo suficiente, es dejar libre a la otra persona.

¿Alguna vez os habéis encontrado en una situación así? ¿Habéis amado más / os han amado más?

martes, 22 de mayo de 2012

Los vicios se aprenden sin maestro

Me he dado cuenta de algo últimamente, algo a lo que no paro de dar vueltas. Creo que las personas somos esclavas de nuestros vicios y creo que todos tenemos vicios (vale, paso de generalizar en este blog, que ya me han llamado la atención por ello). 

La RAE define vicio como el hábito de obrar mal. No sé si exactamente quiero hablar de eso. Quizás quiera hablar más bien de manías, no lo sé. Cuando pienso en vicios - o como lo queráis llamar - me vienen a la cabeza multitud de acciones que veo cada día a mi alrededor, ya se en mi misma o en los demás.  Comer, fumar, beber, hacer ejercicio, conectarse a internet, al móvil, escuchar música... Y me diréis, "pues no son malas acciones" y tendréis razón, la mayoría no lo son. Lo único "malo" es el hecho de que sean hábitos de los que no podemos desprendernos o de los que abusamos sin darnos cuenta.


Fumar, malo. Beber, malo. Comer mucho, malo. Qué pena que en esta vida casi todo lo que divierte, mata o engorda. Hacer ejercicio de forma excesiva también. Internet nos absorbe. Y el móvil. Y escuchar música me parece un vicio bonito pero recuerdo que hace poco tuve una conversación con un amigo sobre lo mucho que me había enviciado a un cantante. Él contestó que parecía una Belieber y me di cuenta de que tenía razón. Yo le hablaba sobre lo mucho que me gustaría conocer a ese cantante, lo genialmente bien que me caería si lo conociera porque, por supuesto, "lo conocía por sus letras, su música, bla, bla, bla". 

También hay otra clase de vicios. A la Coca-cola, al sexo, a morderse las uñas, a comprar, a la belleza/moda... No sé si os sentís identificados con alguno. Yo sí y además la conclusión a la que he llegado es que probablemente la verdadera felicidad se encuentra cuando uno es capaz de librarse de sus vicios. Pero no estoy segura de nada. Yo tengo el vicio de dudar de todo. Tengo el vicio de tomar decisiones insensatas. De echar de menos. De empezar las cosas por el final. Y de creer que no me van a fallar. 

Y vosotros, ¿qué vicio tenéis? 



jueves, 17 de mayo de 2012

Desmantelando embustes

Mentimos. Mentimos como cosacos. Mentimos a diario.

¿Qué, no? Seguro que alguna vez has ido en metro y alguien te ha empujado/pisado mirándote seguidamente con cara de corderito degollado y no has tenido más remedio que decir "tranquilo, no pasa nada". MENTIRA. Pasa. Pasa que tu pie está destrozado, por ejemplo. Pero mentimos para parecer educados, para que la otra persona no se sienta mal y así todos felices. La hipocresía es algo que está a la orden del día, ni que decir tiene en las relaciones de pareja. ¿Qué mentiras se usan más? He aquí un pequeño recopilatorio de algunas mentirijillas que quizás os suenen de algo... (¡Oh, no! ¿Las has dicho alguna vez? Te va a crecer la nariz...)

1."Cariño, no recibí tu whatsapp"

Esta me encanta. No voy a negar que hay veces que ocurre de verdad y el whatsapp va mal, pero la mayoría de veces es una trola gigante. Yo tengo whatsapp hace pocos meses y... vale, sí, algo me he enganchado, pero sigo sin entender que alguien se enfade porque no contestes. Eso de pedir explicaciones sobre la última hora de conexión es enfermizo... (El doble check, amigos, es que 1.se ha enviado 2.lo ha recibido, no que lo haya leído).  He aquí un vídeo con el que me río muchísimo sobre esta problemática tan común hoy en día:



2. "Es un amigo, somos como hermanos, ES GAY"


Es una mentira que quizás usen más las chicas cuando tienen novio. Alegar que tu mejor amigo es gay es una buena táctica para que no desconfíen o tengan celos del amiguísimo, pero... demasiadas veces es una mentira como una casa. ¿Qué pasa? ¿Que no podemos tener amigos? No tendría que hacer falta excusarse. Pero aquí entra el eterno debate: ¿existe la verdadera amistad entre hombres y mujeres? Conozco a un chico que aseguraba que él podía tener amigas siempre y cuando no le atrajeran lo más mínimo. Me sorprendió bastante, la verdad. 

3. "El tamaño no importa"

Bueno. Vamos a ver. ¿Quién inventó esta frase? ¿Un hombre frustrado con su tamaño? Sinceramente creo que sí importa. Igual que les importa a los hombres (EN GENERAL) una talla generosa de sujetador. Claro que siempre habrá casos en los que digas "bueno, está proporcionada, la chica", y siempre habrá casos en los que se haga un buen uso del aparato reproductor masculino (¡bienvenidos seáis, eufemismos!) aun sin tener un tamaño a d e c u a d o. El siguiente vídeo (visto en el blog de AnitaPatataFrita) no tiene desperdicio:


4. "Perdona, tengo novio" 

El clásico en las discotecas. Chico visualiza a su presa. Se acerca. 

- ¿Quieres bailar conmigo?
- Perdona, tengo novio. 
- Pero si solo quiero bailar, no te estoy pidiendo matrimonio...  

¡ME RÍO DE JANEIRO! Dos mentiras en una misma conversación. En general las chicas utilizan la técnica del novio para ahuyentar a los buitres y en general los buitres se hacen los indignados asegurando que ÚNICA y EXCLUSIVAMENTE querían bailar contigo el Ai se eu te pego. Por favor...

Otras técnicas conocidas en las discotecas: inventarse un número de teléfono / decir que eres lesbiana / que un chico te diga: "vamos a un sitio más tranquilo en el que nadie nos moleste y podamos hablar"... sobran las palabras. Ojalá se inventaran técnicas nuevas para ligar.

5. "Es que... yo soy así"

Que eres ¿cómo? ¿Poco atento, orgulloso, egoísta? Ah, genial. Pienso que si alguien dice eso es por falta de interés, sinceramente. Si un tío dice eso, que no os la cuele (ni literalmente). Y (casi) lo mismo digo si os lo dice una mujer. Cuando alguien te gusta deberías ser capaz de dejar de lado tus peores características como persona, ¿no?

.................................................................

Después de estos cinco embustes tan clásicos nos pueden venir otros miles pocos a la cabeza. 

- Eres demasiado bueno/a para mí (¿?¿?¿?)
- No eres tú, soy yo... (¿y alguien más, no?)
- Estoy muy liado/a
- No estoy preparado/a para una relación (¿se podría traducir como: no estoy tan desesperado/a como para conformarme contigo?)
- Tengo la regla/me duele la cabeza (= no te tengo ganas ahora mismo)

Y fin. Bueno, no. Hay muchas más y seguro que las sabéis. ¡Dejo en vuestras manos que me refresquéis la memoria con algunos clásicos más!

viernes, 11 de mayo de 2012

Qué es sexy

Por fin viernes y por fin acaba la semana más larga del mundo, ¿no? Y qué bien, cómo se nota el calorcito, las hormonas alteradas, la sangre en ebullición... vale, ya paro, pero tenía que introducir y relacionar el tema de hoy de alguna forma.

¿Qué es sexy?

¿Qué te viene a la mente al pensar en esa pregunta?

Seguramente si te gustan las mujeres te puede venir a la mente una tía buena de 90-60-90, piel bronceada y labios carnosos. Beyoncé, pongamos. Y si te gustan los hombres, Brad Pitt es el comodín de hombre que nos gusta a todas. A TODAS. Aunque ya tenga su edad. ¿He dicho ya que a TODAS?


Pero no. No vengo aquí a hablar de actrices, actores y modelos. Vengo aquí a hablar de lo alternativamente sexy. Sí, puede sonar raro, pero seguro que muchos me daréis la razón. Lo he hablado alguna que otra vez con amigos y bastantes coincidimos en que puede resultar sexy la cosa más tonta del mundo, algo que para los demás puede pasar desapercibido pero para uno mismo no. Porque cada uno puede ver sexy una cosa distinta. ¿Sabéis que me parece increíblemente sexy? Las clavículas. Las clavículas y los hombros al descubierto. Un hombre con gafas de sol y fumando. El acento argentino...



Y no, no soy la única a la que le parecen sexys cosas raras. Tengo un amigo al que le parecen sexys las narices pronunciadas de las chicas... ¡Y la princesa Leticia operándosela! Claro que si uno mismo no está cómodo con alguna parte de su cuerpo hará lo que esté en sus manos por cambiarla, y me parece bien, pero esas personas deberían pensar que puede ser que a alguien les encante ese rasgo suyo. Tengo una amiga a la que le parecen sexys las estrías que tiene su novio en los muslos. Y YO PREOCUPADA. También he oído a un chico decir que le encantan las voces de chica graves. A otro al que le chifla que las chicas lleven el flequillo recto. En resumen, podría seguir escribiendo hasta mañana y no acabar de decir todo lo que nos parece sexy a cada uno. 

Luego está la diferencia de gustos en cuanto a prototipos de chicos o chicas. Tengo dos amigos a los que he oído hablar a veces de su prototipo de chica. Uno afirma que le encantan las chicas morenas, latinas, con curvas, explosivas. El otro está totalmente en desacuerdo, le gustan las chicas de piel blanca, pecosas, finas e inocentes (aunque también asegure que puede adaptarse a todo). ¡Qué diferencia de gustos! 



Pero una cosa sí es cierta. Como dice una buena amiga mía, el punto más sexy está en alguien que tiene un caminar seguro. Comodidad consigo mismo. Si nos pasamos la vida auto-compadeciéndonos de lo que no nos gusta de nosotros mismos, ¿a quién pretendemos gustarle entonces? Cuídate, quiérete. Y sé feliz. 

¿Y vosotros, qué veis sexy?

PD. Alguien genial me ha dibujado a mano una nueva cabecera para el blog. Gracias, Romeo

martes, 1 de mayo de 2012

7 películas románticas para el fin de semana

Antes de empezar debería admitir que las películas de amor no me apasionan tanto como los thrillers psicológicos, por ejemplo (véase esta entrada). Pero es que esta última vez que me ha visitado la amiguísimia, mi vena sensible casi ha acabado explotando. Chicas, ¿nunca os pasa? llorar con un anuncio (en concreto,  con este), con una película, creer que estás enamorada hasta las trancas y que eres increíblemente desgraciada por no ser correspondida... (y proseguiría con un largo etcétera). A mi sí. A mi me pasa. No siempre, claramente, quizás un par o tres de veces al año. La cuestión es otra, ya que yo no venía aquí para hablar de la menstruación, sino del género cinematográfico por excelencia, y no quiero generalizar, pero sé que por esta entrada se interesarán más las mujeres (naaaada que ver con el machismo, únicamente sé que las venas sensibles de las chicas a punto de explotar en días de regla necesitan este tipo de películas).

Aquí van las 7 películas que, a mi parecer, pueden satisfacer esos momentos en los que necesitamos mucho dulce, mucho amor y mucho desahogo de lágrimas reprimidas. No quiero decir con esta lista que estas sean las 7 mejores películas de amor de la historia  (ni siquiera están por orden de preferencia). Únicamente estoy hablando de pañuelos y sofá. 

1. Ghost: más allá del amor


Un clásico en toda regla (nunca mejor dicho). Es, sin duda, una película tierna, divertida, alocada, triste, en la que hay amor, codicia, fantasmas... y todo ello se mezcla dejando como resultado un pastelón que, sorprendemente, NO aburre. Demi Moore está guapísima, Swayze está buenísimo y Whoopi Goldberg hace un papelón increíble. 

2. Mensaje en una botella


Hay quienes la tachan de aburrida y lenta. Aquellos que necesiten acción en una película desde el segundo 0 para engancharse, que se abstengan. Siempre he pensado que hay que saber esperar, que lo bueno se hace esperar, como bien dicen. Y para captar la esencia de esta película hay que hacerlo. Verla una tarde de domingo lluviosa en el sofá mientras te hinchas a palomitas o a helado es como regodearse en el sufrimiento, pero sí, es necesario a veces estar cara a cara con el dolor. No había visto a mi padre llorar con una película hasta esa tarde de domingo lluviosa en la que vimos 'Mensaje en una botella'. 

3. Memorias de África


Recuerdo perfectamente cuando le dije a alguien que quería que mi vida fuese como esta película. Cuando una ve pasar ante sus ojos una historia así, no quiere nada más que ser Karen Blixen y visitar Kenia, encontrarse con un Denys parecido a Robert Redford y vivir un apasionado romance. Luego te das cuenta de que eso solo pasa en las películas (esa fue la contestación que recibí cuando dije que quería vivir una historia así) y te hundes aun más en tu miseria... pero cómo he disfrutado llorando al verla!

4. El diario de Noa


Esta película también causa bastante discordia entre los cinéfilos. Principalmente porque es una de esas películas a las que "se les ve el plumero". Anticipas los hechos, sí, pero precisamente el encanto que tiene reside en la capacidad para cautivarte a pesar de que tú ya te huelas qué pasará. La primera vez que la vi fue con un grupito de amigas que nos juntamos en casa de una de ellas para verla. Todas acabamos llorando en el momento cumbre de la película. Claro que también puede ser que el llanto de una se contagiara...

5. Noviembre dulce


Esta foto quizás os suene de mi columna 'inspiración' a la derecha del blog. No voy a decir que es un peliculón, porque me mentiría a mi misma. Es una de esas muchas películas románticas que te dejan algo perturbada según el momento de tu vida en el que la veas. Se nos muestra a un hombre frío y plano y, por otro lado, a una chica alegre y amante de la vida. Ese hombre frío y plano acaba enamorado hasta las trancas. Para saber cómo tenéis que verla. Y, repito, la crítica de la película es bastante dura. Gracias a ello me he dado cuenta de que soy una amante de lo raro.

6. Cumbres borrascosas


Para verla hay que tener valor, ganas y tiempo. Es obvio que si no tienes esas tres cosas, no la vas a poder ver, al menos, entera. Yo empecé a verla sin saber qué estaba viendo. Creo, de hecho, que es lo mejor para ver películas. No saber con qué te vas a encontrar, no saber ni el título de la película que estás viendo, ni la crítica, ni que te hayan hablado bien o mal de ella (y menos aun ver el trailer, que a veces es un completo fracaso). Así pues, la vi y cuando acabó (o sea, después de mucho), quise saber qué puñetera película acababa de ver, ya que me pareció una maravilla. Era 'Cumbres borrascosas', un verdadero clásico del que muchas habrán oído hablar porque se menciona en 'Crepúsculo'.

7. Orgullo y prejuicio


Una de las mejores, ahora sí! También está en la columnita de 'inspiración'. Diálogo increíble. Tensión sexual no resulta. Protagonistas inteligentes, profundos, auténticos. Interpretación brillante. Y también la vi sin saber qué estaba viendo. Se juntaron todos los elementos necesarios para que acabara pensando que estaba ante una de las mejores películas de amor que había visto. Altamente recomendable. 


¿Qué os ha parecido mi pastelosa selección? ¿Las habéis visto? ¿Hay películas que hacen brotar más lágrimas que estas? Si es así, tenéis que hacérmelas saber.