lunes, 11 de junio de 2012

El metro


Como cada mañana, me dispuse a coger el metro para poder llegar a mi destino. Ese es mi objetivo, aunque, en realidad, no me pierdo ni un detalle, ni un segundo de las cosas que ocurren durante el trayecto. Es una transición. Normalmente se espera que el viaje dure poco, que el conductor no pare demasiado en cada una de las estaciones y que el tiempo que tenemos calculado anteriormente para llegar a nuestro destino final no sobrepase ni un segundo más de lo previsto.

El metro, qué lugar. Es un reflejo del mundo y de las personas, una calcomanía de la vida, tanto por fuera como por dentro. Pasa rápido como el rayo a través de una línea y en uno de los puntos está tu meta. Allí te bajas, o quizás no, porque te duermes y al despertar tu parada ya ha pasado. Quizás decidas no bajarte por decisión propia, porque en el último momento cambias de opinión y decides bajar en otra parada, o quizás te han dicho que también puedes llegar a tu destino por ahí, luego resulta que te han mentido. Te pasas todo el trayecto mirando hacia la línea dibujada en la pared, en mi caso, roja, y las lucecitas que se van encendiendo cada vez que llega una estación. Las miras, memorizas los nombres, cuentas las que quedan para que llegue la tuya, mientras piensas que en cada uno de esos lugares hay un mundo distinto y que a ti te ha tocado en uno concreto sin saber bien porqué.

No hay ni que mencionar más comparaciones del metro con la vida, ya que la vida está en el metro. En cada parada sube gente nueva, en cada parada, bajan otros más. Gente de todas las edades, raza, sexo, religión, pensamiento, absolutamente todo tipo de gente, todo tipo de vidas. Observas. Una pareja muy joven con un bebé en el carro. El bebé no hace más que sonreír, llega a reírse a carcajadas y los padres se miran el uno al otro y sonríen también. Levantan la mirada hacia el resto de la gente, como si antes no se hubiesen dado cuenta de que varias personas estaban presenciando la escena, con gestos en sus rostros que derrochan felicidad, ingenuidad, inexperiencia. Otras parejas sin bebés. Una pareja de ancianos que parecen aún más felices que los anteriores. No se dan muestras de cariño, no se acarician ni se cogen de las manos, pero se ríen de algo que la mujer le está contando al marido, parece muy divertido. Él la mira, embriagándose del mágico y suave perfume que ella desprende, y de sus risas, frescas y jóvenes, seguramente como el primer día. Un hombre de mediana edad que parece cansado, vuelve de trabajar, se puede deducir por el uniforme. Su cara refleja agotamiento y malestar, pero, muy vagamente, logro observar que ansía llegar a casa y rencontrarse con su mujer, quizás también con sus hijos. Lo refleja un brillo en sus ojos de esperanza e ilusión cuando le toca bajarse del metro.

Es una transición. Un lugar de encuentro y desencuentro, de reflexión, de soledad o compañía, de observación, de descubrir que no estás sólo en el mundo y que te rodean millones de vidas. Es posible que eso pase desapercibido en la calle, porque caminas sin parar y no te detienes a mirar a tu alrededor. En el metro sí ocurre. Una mirada, con la que crees conocer a esa persona del fondo del vagón a la que nunca antes habías visto. Esa mirada de las que se describen en los libros, o de las que aparecen en las películas y acaban siendo el amor de sus vidas el uno del otro. En la vida real eso no ocurre, pero sí la mirada, que te hace dar rienda suelta a tu imaginación y soñar… despierto.  

17 comentarios:

  1. Hola!!muchas gracias por pasarte por mi blog!!el tuyo me ha enacntado!!es impecable.Yo tb te sigo. El texto muy bonito, me ha parecido muy bonito lo de comparar la vida con el metro. Realmente si te paras a pensarlo es totalmente cierto.un saludo!!

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    1. Gracias! El tuyo tb me ha gustado mucho:)

      En realidad la vida se puede comprar con miles de cosas cotidianas. Yo, como estoy muy a menudo en el metro, he sacado al final esa comparación, jaja

      Besos!

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  2. MARAVILOSA Y SENSIBLE REFLEXIÓN LA TUYA,DE LA VIDA...DE LA GENTE...Me recuerda al tiempo en el que estudiaba en la uni y tenía que tomar diferentes medios de transporte...me gustaba tb analizar a la gente...imaginar sus vidas...bsss!

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    1. Será porque estoy yo en tiempos de uni que me gusta analizar a al gente en los transportes! (En el tren también me pasa y en el avión ya ni te cuento).

      Besos^^

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  3. Jajajja, sabes, para mi el metro es mi hijo... el sueña con el metro, para el lo mejor que hay en este mundo es el metro... y tenemos metro hasta en la sopa... y sabes que? cuando sea mayor y le diga que se coja el metro seguro que quiere que le lleve yo en coche... eso para mi es metro... y ... yo no analizaba a nadie.. yo soy de las que me dormía en el metro... si, si, pero vamos en el metro, en el bus y donde fuese...

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    1. Jajaja yo recuerdo que de pequeña me emocionaba muchísimo ir en metro. Eso sí, te puedo asegurar lo que has dicho: cuando sea mayor no querrá ir nunca en metro (y menos aún pagar).

      Mira que yo soy una marmota pero nunca me ha dado por dormir en los transportes públicos, me da cosa. Admiro mucho a la gente que se duerme y se despierta justo en su parada ¬¬

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  4. A mí me encanta viajar en tren o colectivo y mirar a las demás personas. Creo que entre las historias que viví y las que me inventé y/o imaginé viendo a los otros, ya tengo para escribir dos o tres libros. :)

    Un saludo, hermosa entrada.

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    1. Tienes razón! Se podrían escribir libros... De hecho éste es el inicio de una historia que empecé a escribir hace bastante y a la que tengo mucho cariño. Toda ella ranscurre en el metro:)

      Besos!!

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  5. Buen texto señorita, hoy precisamente he hecho lo que dices/escribes.Iba por el paseo de la playa con mi bici ochentera y me fijaba en las caras de las personas que iban passeando, corriendo, los que estaban en la playa exibiendose y los que estaban en la playa pelando la pava jajajaaja. También he podido oír los comentarios que hacia la gente al ver mi bicicleta, todos en tono admiración/sorpresa al verme ami con esa bicicleta,ya que la bici duplica mi edad.
    Al escuchar los comentarios y rebasar a la persona que lo decía mi cara sonreía con media sonrisa.

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    1. Es que esa bici es genial. Quiero y deseo fotografiar a alguien con ella:)

      Media sonrisa para ti y un besito!!

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    2. ¿molesto?
      Para volver a casa mi chica también toma una línea roja de metro. Para no confundirse de sentido siempre se repite mentalmente el mismo mantra: ¡Las rosas no son para mí!

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    3. ¿Molestar? Para nada. Qué curioso lo de tu chica. Y qué curioso que justo haya estado viendo tu blog esta mañana, jaja.

      Saludos

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  6. Estupenda reflexión!! Yo viajo en el metro de Madrid a diario, de hecho tengo que hacer 4 viajes al día, y siempre lo digo: "Si buscas realidad, ve en metro".
    Un abrazo Julia!

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    1. Muy buena frase!

      Por cierto, mi nombre es Judit, pero no te preocupes! (culpa mía por poner J. Vela en todos lados y no especificar).

      Besos :)

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  7. Respuestas
    1. Muchas gracias!

      Creo haber leído en tu perfil que eres periodista. He aquí una estudiante de la profesión, jaja

      Besos:)

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